domingo, 31 de julio de 2011

Obama en India

Obama en India

Compañeros de baile y canto


Los verdaderos amigos son siempre bienvenidos, aunque no tengan realmente nada importante de qué hablar. Tan buena es la relación India-Estados Unidos actualmente que Barack Obama ha sido cálidamente bienvenido a pesar de que fue sin mucho para decir.

La primera parte de su recorrido por cuatro países de Asia, en India, puede llegar a convertirse en un gran éxito (al menos comparado con la parte indonesia del viaje, que puede llegar a arruinarse por la erupción de un problemático volcán). Pero los dos primeros días dieron muy poco para que alguien pudiera entusiasmarse. Un par de negocios para compañías estadounidenses fueron cerrados dentro de un paquete por valor de 15 billones de dólares, lo que fue anunciado en un discurso en Bombay- lo cual supuestamente creará unos 50.000 empleos en Estados Unidos. Es poco probable que los votantes enojados en Estados Unidos presten mucha atención a esto.

La visita por parte de Obama y la primera dama al hotel Taj Mahal en Bombay-escenario de un terrible ataque terrorista hace dos años- fue conmovedora, pero dado que el intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e India ya es bastante bueno, no había mucha necesidad de resaltar la necesidad de mejorar las cosas en ese aspecto.

En un discurso elocuente dirigido a ambas cámaras del Parlamento, en Delhi, Obama celebró el hecho de dar la bienvenida a India, “en los próximos años”, como miembro permanente de un reformado Consejo de Seguridad. Esto es ciertamente una señal de los profundos lazos entre las dos naciones, pero es muy improbable, sin embargo, que lleve a ningún cambio concreto en el futuro cercano. Cabe notar que Obama no dijo explícitamente que Estados Unidos intentaría que India consiga su asiento permanente en el Consejo, ni tampoco hay muchos indicios de que Estados Unidos desee que la ONU lleve a cabo sus reformas.

Inevitablemente, los indios esperaban que Obama fuese lo más duro posible con Pakistán. Todo esto para no ser menos que el primer ministro británico, David Cameron, quien, en un reciente viaje en Julio, había dicho crudamente que Pakistán exportaba el terrorismo fuera de sus fronteras. Confirmando lo dicho, el ex presidente pakistaní Pervez Musharraf dijo en Londres el mes pasado que sabía que se permitía a grupos militantes cruzar la frontera de Pakistán en un esfuerzo para traer a India a la mesa de negociaciones respecto a la cuestión de Cachemira. Obama habló principalmente de estimular el diálogo entre los conflictivos vecinos, pero fue muy explícito al decir que “continuaría insistiéndole a los dirigentes pakistaníes que los responsables del atentado de Bombay fueran llevados a la justicia”.

Más allá de eso, solo quedaron algunas ocasiones de tomar fotos y las habilidades de baile de Michelle Obama, quien bailó junto a los alumnos de una escuela en un número Bollywood el día sabado y al compás de una canción Konkani el domingo. El Presidente se unió al baile, con un poco menos de gracia que su esposa. Parece sentirse más a gusto discutiendo la política económica con el cerebral Primer Ministro Indio, Manmohan Singh.

India y Estados Unidos ciertamente tienen la posibilidad de convertirse en muy buenos amigos. Existen muchas similitudes: los dos tienen un gran territorio y una gran población, un sistema federal de gobierno, cariño por la democracia, una sociedad profundamente religiosa, una clase media que disfruta del gran consumo material, una historia de liberación de la dominación británica, entre muchas otras. Lo que es más importante, ambos países ven con malos ojos el constante crecimiento económico, militar y diplomático de China, tanto en Asia como en el resto del mundo, y Estados Unidos e India se miran uno respecto al otro como una especie de contrapeso.

Por lo tanto, mucho más importante que el valor económico de los contratos militares anunciados durante el viaje de Obama, lo que realmente tiene significación es una mayor cooperación en materia de defensa. En la actualidad, Estados Unidos conduce junto a India más ejercicios militares que con cualquier otro país, notablemente en el Océano Índico. Ahora las compañías estadounidenses quieren invertir unos 45 billones de dólares que se espera que India utilice en los próximos años para reequipar a sus fuerzas armadas.

El comercio entre Estados Unidos e India todavía no es muy grande- podría llegar a los 50 billones de dólares este año, todavía algo menos que el valor del comercio de ambos países con China, por ejemplo- pero tiene el potencial de ser mucho mayor. Obama, como se esperaba que hiciera, anunció una disminución de los controles de exportación en los productos de alta tecnología hacia India, lo que ayudará en las industrias de defensa y aeroespacial, pero lo cual no transformará la relación comercial cualitativamente. Más importante será resolver el conflicto acerca de la responsabilidad de los inversores extranjeros que se involucren en el programa nuclear civil de India. Eso, lamentablemente, no parece estar entre los temas a resolver.

Article link: http://www.economist.com/blogs/asiaview/2010/11/obama_india

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