Desorden de personalidad fronterizo
El desorden de personalidad fronterizo es una grave enfermedad mental caracterizada por una profunda inestabilidad en los estados de ánimo, relaciones interpersonales, auto-imagen y en el comportamiento. Esta inestabilidad frecuentemente afecta la vida familiar y laboral, los planes a largo plazo y la percepción individual de la propia identidad. Originalmente concebidos de estar al borde de la psicosis, las personas con esta enfermedad sufren un desorden en la regulación de sus emociones. Mientras que es menos conocida que la esquizofrenia o que el trastorno bipolar, este trastorno es más común, afectando a un 2% de la población adulta, mayoritariamente mujeres jóvenes. Existe una alta tasa de auto agresión física sin llegar a intentos de suicidio, así como también una tasa importante de intentos de suicidios y de suicidios llevados a cabo en casos severos. Los pacientes por lo general necesitan de mucha atención psiquiátrica y constituyen el 20% de las internaciones psiquiátricas. A pesar de todo, con ayuda, muchos mejoran con el tiempo y son capaces de llevar vidas normales.
Síntomas
Mientras que una persona con depresión o trastorno bipolar mantiene el mismo estado de ánimo por semanas, una persona con BPD (sus siglas en inglés) puede sufrir intensos ataques de ira, depresión y ansiedad que pueden durar algunas horas, a lo sumo un día. Estos ataques pueden estar asociados con agresión impulsiva, auto agresión, y abuso de drogas y alcohol. Las distorsiones cognitivas y la auto percepción pueden llevar a frecuentes cambios en objetivos a largo plazo, objetivos de estudios, trabajo, amistades, identidad de género y valores. A veces, los pacientes con BPD se ven a sí mismos como esencialmente malos y carentes de valor. Pueden sentirse injustamente no comprendidos o maltratados, aburridos, vacíos y desconocen quiénes son realmente. Tales síntomas son más agudos cuando las personas con BPD se sienten aisladas y carentes de apoyo social, lo cual puede resultar en desesperados intentos por no estar solos.
Las personas con BPD frecuentemente tienen patrones inestables en lo que se refiere a relaciones sociales. Mientras pueden desarrollar intensos pero tormentosos apegos, sus actitudes hacia la familia, los amigos y personas queridas puede cambiar abruptamente desde la idealización (gran admiración y amor) a la desvalorización (intenso odio y disgusto). De esa forma, pueden llegar a desarrollar un gran apego e idealizar a la otra persona pero cuando una mínima separación o conflicto sucede, cambian inesperadamente al otro extremo y acusan a la otra persona de no importarle en absoluto. Incluso con miembros de la familia, las personas con BPD son extremadamente sensibles a las objeciones, reaccionando con ira y malestar frente a separaciones tan sencillas como vacaciones, un viaje de negocios o un simple cambio de planes. Estos miedos de abandono parecen estar relacionados con dificultades en sentirse emocionalmente conectados con personas importantes cuando están físicamente ausentes, dejando al individuo con BPD sintiéndose perdido e insignificante. Las amenazas e intentos de suicidio pueden ocurrir junto con sensaciones de ira ante un abandono o decepción percibidos.
Las personas con este trastorno también exhiben otros comportamientos compulsivos, tales como derrochar la plata, comer en extremo y tener relaciones sexuales riesgosas. Este desorden suele darse junto a otros problemas psiquiátricos, particularmente el desorden bipolar, depresión, problemas de ansiedad, abuso de sustancias y otros desórdenes de la personalidad.
Tratamiento
Los tratamientos para personas con BPD han mejorado en años recientes. Las terapias individual y grupal son, al menos, parcialmente efectivas en muchos pacientes. En los últimos 15 años, un nuevo tratamiento psicosocial denominado terapia del comportamiento dialéctica (DBT, por sus siglas en inglés) fue desarrollado específicamente para tratar a personas con BPD y esta técnica ha mostrado resultados alentadores en estudios de tratamiento. Los tratamientos farmacológicos son por lo general prescriptos basados en los síntomas específicos mostrados por el paciente. Los antidepresivos y los estabilizadores del ánimo pueden ser de ayuda para el ánimo depresivo o inestable. Los medicamentos antipsicóticos también pueden ser utilizados cuando existen distorsiones en el pensamiento.
Recientes descubrimientos científicos
Aunque se desconoce la causa del BPD, se piensa que tanto los factores genéticos como ambientales juegan un rol importante en la predisposición de los pacientes a los síntomas y rasgos característicos del BPD. Estudios muestran que muchos, aunque no todos, los pacientes con BPD muestran una historia de abuso, negligencia o separación siendo niños. 40 a 71% de los pacientes con BPD reportan haber sido abusados sexualmente, por lo general por alguien no encargado de su custodia. Los investigadores sostienen que el BPD resulta de una combinación de vulnerabilidad individual respecto al stress ambiental, negligencia o abuso de ellos siendo pequeños y una serie de eventos que producen la aparición del desorden siendo adultos. Los adultos con BPD también tienen mayores posibilidades de ser víctimas de violencia, incluyendo la violación y otros delitos. Esto puede ser consecuencia tanto de ambientes nocivos como así también de la impulsividad y el escaso juicio a la hora de elegir compañeros y estilos de vida.
Los estudios de neurociencia patrocinados por el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH, por sus siglas en inglés) han revelado mecanismos cerebrales que explican la impulsividad, la inestabilidad emocional, la agresión, la ira y las emociones negativas que se encuentran en el BPD. Los estudios demuestran que las personas predispuestas a la agresión impulsiva tienen dañada la regulación de los circuitos neurales que modulan las emociones. La amígdala, una pequeña estructura con forma de almendra ubicada bien adentro del cerebro, es un componente importante del circuito que regula las emociones negativas. En respuesta a las señales enviadas por otros centros del cerebro que indican una amenaza percibida, forma miedo y excitación. Esto puede verse magnificado por el uso de drogas como el alcohol, o por el stress. Las áreas en la parte frontal del cerebro (área pre-frontal) actúan para desalentar la actividad de este circuito. Estudios recientes en base a imágenes del cerebro muestran que las diferencias individuales en la capacidad de activar regiones de la corteza cerebral prefrontal que supuestamente actúan en la actividad inhibitoria predicen la capacidad de suprimir las emociones negativas.
La serotonina, la norepinefrina y la acetilcolina son algunos de los neurotransmisores en estos circuitos que juegan un papel en la regulación de las emociones, incluyendo la tristeza, la ira, la ansiedad y la irritabilidad. Los medicamentos que aumentan la función cerebral de la serotonina pueden mejorar los síntomas emocionales en personas con BPD. Igualmente, los estabilizadores que son conocidos por aumentar la actividad del GABA, el neurotransmisor inhibitorio más importante del cerebro, pueden ayudar a las personas que experimentan cambios emocionales al estilo del BPD. Tales vulnerabilidades con sede en el cerebro pueden ser manejadas con intervenciones relacionadas con el comportamiento y medicación, de forma muy parecida a como la gente maneja la propensión respecto a la diabetes o la presión arterial alta.
Perspectivas futuras
Los estudios que traducen los descubrimientos básicos acerca de la base neural del temperamento, la regulación del ánimo y la cognición en perspectivas clínicamente relevantes que tienen que ver directamente con el BPD representan un área en crecimiento en los estudios patrocinados por NIMH. La investigación también se encuentra en curso para probar la eficacia de combinar la medicación con tratamientos de la personalidad tales como el DBT, y midiendo el efecto del abuso infantil y otros tipos de stress en el BPD sobre hormonas cerebrales. Datos del primer estudio prospectivo y longitudinal del BPD, que comenzó a principios de los ’90, se espera que revele cómo el tratamiento influye en el desarrollo del desorden. También precisará exactamente factores ambientales y rasgos de la personalidad que predicen un resultado más favorable. El instituto también está colaborando con una fundación privada para atraer a nuevos investigadores en orden a desarrollar un mayor entendimiento y un mejor tratamiento para el BPD.
Article link: http://www.nimh.nih.gov/health/publications/borderline-personality-disorder-fact-sheet/index.shtml
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