domingo, 28 de agosto de 2011

De ida y vuelta

De ida y vuelta

El yuan está flotando más allá de las fronteras chinas, y también flota de vuelta a China


El helicóptero iba y volvía, hora tras hora, por encima de la reluciente bahía de Hong Kong y sus brillantes rascacielos y un aviso publicitario en rojo flameando detrás. ¿Qué imperdible oportunidad estaba intentando vender? Bonos del gobierno, eso es, con rendimientos tan magros como 0.6%.

Los bonos fueron emitidos el 17 de agosto por el Ministerio de Finanzas de China en su propia moneda, el yuan. Este hecho normalmente no ameritaría una publicidad con una bandera flameando. Pero lo que hizo notable a esta venta fue su tamaño-20 billones de yuan (3.1 billones de dólares)- y sus compradores potenciales: inversores extranjeros en Hong Kong. Esta última representa la mayor emisión de bonos “dim sum”, valores denominados en la moneda de la China continental, pero vendidos en Hong Kong, donde a la gente le gusta comer masa hervida acompañada de carne, cola de cerdo y otros bocados conocidos como dim sum. Por lo tanto, marca otro paso en la globalización del yuan como moneda internacional.

El primer bono de este tipo fue emitido por el Banco de Desarrollo de China en 2007. Este banco ha sido imitado desde entonces por más de 80 otros emisores, incluyendo al Banco Mundial, un banco ruso, Mc Donald's, Volkswagen y un operador de casinos.

A pesar de estas ofertas para atraer inversores, el mercado del dim sum ha permanecido fiel a su nombre: “delicioso, pero limitado”, como lo sintetizó Tony Wang en una conferencia organizada por el Centro para la regulación financiera y el desarrollo económico (CFRED, por sus siglas en inglés). Las ventas de bonos han permanecido en niveles bajos y rápidas de digerir, con un tiempo de madurez (de la inversión en bonos) típico de dos o tres años. Para finales de Junio, había 4.7 yuan en depósitos en Hong Kong por cada yuan de deuda “dim sum” (valuados a su precio de emisión). Es por esto que la emisión de 20 billones de yuan del Ministerio de finanzas convulsionó a todo el mundo.

Sin camino de vuelta a casa

La emisión de bonos de la última semana no será la última del gobierno, de acuerdo con Li Keqiang, un vice primer ministro destinado a suceder a Wen Jiabao el próximo año como primer ministro. En un discurso en Hong Kong el día del anuncio, Keqiang señaló que a las compañías no financieras chinas se les permitiría aumentar el yuan en el exterior, un privilegio que siempre estuvo reservado para los bancos de la China continental.

Esta medida ampliará el menú de opciones, de alguna forma. Pero el elemento disuasorio más importante del préstamo fuera de la China continental es la dificultad de su devolución en China continental. El gobierno de China continúa siendo escéptico acerca del rol del yuan en las inversiones internacionales. Las empresas chinas ahora pueden comprar compañías extranjeras en yuanes; las empresas extranjeras pueden invertir yuanes provenientes de colocaciones en el extranjero en sus operaciones en China continental. No obstante, ambas operaciones están sujetas a la aprobación del gobierno.

En los primeros momentos de la emisión de los “dim sum”, la aprobación solo llevaba un mes o dos, un signo de que el gobierno deseaba que el mercado tuviera éxito. Pero debido a que las autoridades chinas están preocupadas ahora porque los flujos de capital recalienten aun más una economía ya recalentada, las mismas han adoptado una postura estricta: una empresa que "maduraba" yuans en Hong Kong a comienzos de este año, todavía está esperando para poder cruzarlos de frontera.

El discurso de Li puede marcar una distensión en las actitudes. China ya acepta en la actualidad a ciertos inversores “calificados” para que compren valores en la China continental, sujetos a una cuota (en la cantidad total de inversiones). Estas inversiones son acordadas en dólares. Ahora, dijo Li, esto también permitirá que estos inversores coloquen hasta 20 billones de yuans de bancos del extranjero (Taiwán, Hong Kong) en los mercados de acciones de China continental. Esto les dará a los extranjeros otra razón para tener estos bonos en sus carteras de inversión.

El gobierno chino no tiene dudas en cuanto al rol de estos bonos en el comercio internacional. En 2009 les permitió a las empresas en las provincias más dinámicas económicamente de China intercambiar bienes en yuans; esta semana, Li extendió ese derecho a todo el país. Este medio de intercambio (los bonos estatales) fue usado para cancelar 600 billones de yuan en comercio extra fronterizo en el segundo cuarto de este año, más que poco menos de 50 billones un año antes. Sin embargo, esto representa tan solo el 7% del comercio chino y el 2% del comercio mundial.

Su rol también aparece como confuso. De todo el comercio realizado en yuans en el primer cuarto de este año, el 94% fueron bienes extranjeros vendidos a China, no de bienes chinos vendidos en el extranjero. En otras palabras, el yuan sale, no entra.

Yu Yongding, de la Sociedad China de Economía Mundial, argumenta que esta salida de bonos chinos al exterior está, paradójicamente, atando cada vez más a China al dólar. En el pasado, los importadores chinos acordaban mucho más de su comercio en dólares. Esta salida de dólares aliviaba un poco la presión alcista de la tasa de interés del yuan. En la medida que esta decisión de utilizar yuans reemplace la salida de dólares por una salida de yuans, debilita uno de los pocos medios que tiene China para disminuir la presión sobre su moneda. Para mantener bajo el yuan, el Banco Central terminará agregando más dólares a sus reservas, no menos.

Los extranjeros se sentirán atraídos a comprar yuans, y serán reacios a desprenderse de ellos, siempre y cuando sigan pensando que son artificialmente baratos. Esa sensación solo se vio reforzada por el superávit externo chino de 69.6 billones de dólares, un aumento importante en relación a los primeros tres meses del año. Esto puede haber llevado al Banco Central de China a permitir que el yuan subiera a una tasa de 6.4 de los bonos emitidos por cada yuan.

El gobierno también está realizando esfuerzos diplomáticos para apoyar a los bonos estatales. También está alentando el gobierno chino a países como Venezuela a pagar en yuans. Ciertamente, en junio, los pagos en yuans desde China continental a Hong Kong fueron menores a los pagos en la dirección opuesta (de Hong Kong a China continental) contribuyendo a una llamativa caída en los depósitos en el extranjero (fuera de China, especialmente en Hong Kong o Taiwán). Sin embargo, eso puede estar reflejando la decisión de los reguladores chinos de reforzar las transacciones comerciales triangulares, en las cuales los importadores chinos le pagaban a un intermediario en yuans, y éste, a su vez, les pagaba a los proveedores extranjeros en dólares.

Una pausa en el crecimiento vertiginoso de los depósitos en yuans podría ser un alivio para algunos. Estos depósitos no proveen particularmente de muchas ganancias a los bancos de Hong Kong, porque éstos están luchando por encontrar alguien a quien otorgarle préstamos. En Junio, los préstamos por cobrar sumaron tan solo 11 billones de yuans, dándoles a los bancos una tasa de préstamos-depósitos de solo 2%.

Hong Kong desea tomar el puesto de laboratorio financiero extranjero de China. No obstante,  el experimento tiene efectos colaterales.  El helicóptero que iba y venía por el cielo representa el futuro-más bien denominado en yuans que en dólares- del centro financiero. Sin embargo, fue un alivio cuando una tormenta lo obligó a tomar un descanso.

Link del artículo: http://www.economist.com/node/21526380


sábado, 13 de agosto de 2011

Los banqueros centrales al rescate



¿Los banqueros centrales al rescate?

En cama, débil y con cada vez menos fuerzas, la rica economía mundial está en un estado deplorable. En las últimas semanas, los signos de alarma por su estado se han multiplicado. En Europa, los rendimientos sobre los bonos italianos y españoles subieron por encima del 6%. Estados Unidos se alarmó al ver su calificación crediticia disminuida por una de las grandes agencias de calificación. Alrededor del mundo, las bolsas se desplomaron, algunas de ellas registrando sus mayores caídas en un día desde 2008. Las acciones de los bancos fueron golpeadas con particular severidad, un signo de la tensión en los mercados financieros. Luego, los bancos centrales entraron en escena.

El Banco Central Europeo (ECB, por sus siglas en inglés) dejó bien en claro que apoyaría a España e Italia ampliando su programa de compra de bonos. Por su parte, la Reserva Federal de Estados Unidos anunció que era probable que mantuviera las tasas de interés cercanas a cero, por lo menos hasta mediados de 2013 y dejó entender que podría tomar otras medidas para estimular la economía. Los rendimientos de los bonos españoles e italianos se retrajeron. Las caídas de las bolsas se detuvieron, al menos por un tiempo, a medida que los miedos se trasladaron a Francia. Aunque las economías emergentes están creciendo lo suficientemente fuerte como para mantener el crecimiento global, el pesimismo sobre Estados Unidos y Europa se hace sentir sobre todo el mundo.

Ese pesimismo tiene su raíz en los datos económicos, en particular los de Estados Unidos, los cuales sugieren una muy pobre recuperación como máximo. Pero también está el espectro del riesgo político. Habiendo básicamente confiado en los políticos para resolver los problemas en los últimos tres años, los inversores han cambiado de opinión. Un pobre acuerdo sobre el límite de la deuda en Estados Unidos y la incapacidad de la zona euro para afrontar sus problemas, no son sólo problemas en sí mismos; muestran a políticos que no están pudiendo ayudar a solucionar problemas o directamente los están empeorando.

Esta desesperación también está afectando la confianza en los negocios. Los últimos resultados del Barómetro Global de Negocios Economist/FT, una encuesta de gerentes alrededor del mundo, muestra que aquellos que piensan que las condiciones empeorarán en los próximos seis meses superan a aquellos que esperan que la situación mejore por 10.5 puntos de diferencia, un gran revés de la anterior y optimista encuesta de mayo. Las empresas estadounidenses se muestran reacias a seguir invirtiendo de su propio dinero. Mientras esto continúe, los bancos centrales, incluso si hacen las cosas bien, sólo pueden ofrecer cuidados paliativos.


Llamando a los cirujanos

Las caídas de las bolsas de las últimas semanas claramente no ayudan mucho para incrementar la confianza, pero tampoco son motivo de pánico. Un ajuste de los valores de las bolsas era necesario desde hacía largo tiempo: el índice S&P 500 había duplicado su valor desde su caída en marzo de 2009, y la relación de mercado de precios/ganancias, que se ajusta cíclicamente, de 20.7 el 4 de agosto estaba muy por encima de su promedio histórico de 16.4. Las recuperaciones luego de las explosiones de burbujas financieras son lentas, dado que el sector privado tiene deudas que pagar. El mercado de los bonos se dio cuenta de esa realidad hace mucho tiempo. Puede que, al final, se hayan dado cuenta de lo mismo en los mercados de valores. Y la economía estadounidense todavía está mostrando señales de vida: en julio se crearon 117.000 puestos netos de trabajo- ni siquiera llega a ser suficiente, pero esto claramente no es evidencia de una recesión.

Sin embargo, el riesgo de que Estados Unidos y otros países ricos entren en recesión nuevamente es real. La raíz del problema en ambos lados del Atlántico es simple: demasiada deuda y demasiado poca voluntad política para lidiar con sus consecuencias. Esto apunta a donde se encuentra realmente el peligro.

En la eurozona, los problemas de la deuda que empezaron en países periféricos ahora se han extendido a las economías más grandes de España, Italia y, quizá, incluso Francia. Como siempre, la crisis tuvo una pausa breve luego de otra reunión de emergencia el mes pasado, solo para volver con mayor fuerza cuando quedó claro que los políticos no habían hecho lo suficiente, dejando al sistema bancario en peligro. Mientras tanto, en Washington, DC, los belicosos políticos evitaron un default sobre el límite de endeudamiento con un acuerdo que tiene dos debilidades: pone en un pedestal a la contracción fiscal a corto plazo, cuando la economía necesita un estímulo y no logra reducir el déficit a mediano plazo. De todo esto se deriva la justificada rebaja de la calificación del crédito de Estados Unidos por parte de Standard & Poor’s.

¿Cuánto pueden realmente hacer los banqueros centrales? En Europa, la intervención del Banco Central Europeo ciertamente surtió efecto donde realmente importaba: los rendimientos en los bonos españoles e italianos volvieron nuevamente al 5%. Jean-Claude Trichet, el presidente del BCE, haría bien en modificar las mal aconsejadas subas de intereses a principios de este año: la inflación en la zona euro ha bajado y lo seguirá haciendo si siguen disminuyendo los precios de las materias primas. Sin embargo, las tasas están en niveles bastante bajos, y el BCE es reacio a adentrarse en el campo fiscal en caso de que siga comprando bonos de los gobiernos de la zona euro. En la Reserva Federal, por otro lado, Ben Bernanke debería estar pensando en una tercera ronda de “aliviamiento cuantitativo” (compra de bonos con dinero creado recientemente). Pero se espera que los beneficios sean limitados, y podría complicarles la vida a las economías emergentes que podrían enfrentarse con una oleada de nuevas inyecciones de capital.

De vuelta a Barack, Angela y cía.


Sobre todo, hay un riesgo moral en el activismo de los bancos centrales. Se pone en riesgo el fomentar que los gobiernos se relajen y que dejen que otros hagan el trabajo que éllos mismos encuentran muy difícil de realizar. Eso es tanto una peligrosa renuncia de responsabilidades como así también es una oportunidad perdida.

En Estados Unidos, el congreso debe despertarse a sí mismo tanto para proveer tanto apoyo fiscal en el corto plazo- extendiendo los recortes temporales en los aportes laborales como así también extender el seguro de desempleo e inversión en infraestructura- y un plan creíble para reducir el déficit fiscal en el mediano plazo a través de una reforma impositiva y el replanteo de los subsidios existentes. Existen planes bipartidarios para llevar a cabo esto. Obama y sus adversarios republicanos ya han abierto la puerta en el pasado para una negociación de este tipo. Un nuevo comité para la reducción del déficit presenta otra oportunidad. Los cínicos expresan que sería ingenuo esperar algún cambio dramático antes de las elecciones de 2012; sin embargo, también es ingenuo pensar que los inversores se van a dejar engatusar tan fácilmente con esfuerzos tan pobres como el acuerdo del límite de endeudamiento.

Los líderes europeos se enfrentarán con una disyuntiva aun más cruda entre la disolución de la zona euro y una unión fiscal más estrecha. Rescatar al euro requerirá de un esfuerzo financiero mucho mayor de lo que la región, hasta ahora, ha estado preparada para aceptar. Una idea más fuerte desde el punto de vista económico sería la emisión colectiva de Eurobonos respaldados por todos los miembros de la eurozona. Eso sería una enorme decisión política, no algo que los electores europeos deberían ver aprobado de forma poco transparente: sin embargo, un compromiso en este sentido daría un final claro a esta saga. Nuevamente, esto es políticamente difícil; pero la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy se están quedando sin opciones.

Los banqueros centrales pueden conseguirles tiempo a los políticos a ambos lados del Atlántico. Depende de ellos el usarlo.


sábado, 6 de agosto de 2011

Comprendiendo el salvataje de Grecia



Comprendiendo el salvataje de Grecia: ¿Faltan 7 billones de euros?

En lo que parece ser un reconocimiento de la actual confusión en los mercados financieros por el salvataje griego de 109 billones de euros, la Comisión Europea ha publicado unos documentos muy útiles en su página web, los cuales recomendamos a aquellos que todavía están tratando de entender completamente el acuerdo.

Aunque se toman mucho tiempo para explicar algunas cosas, los documentos también muestran una brecha de 7 billones de euros en el programa que cabe la pena remarcar. A continuación sigue nuestra investigación de dónde están esos 7 billones.

Ambos documentos muestran que el grupo de ítems más grande en el salvataje son 35 billones de euros para supuestas "extensiones de crédito". Esto se muestra claramente en el segundo cuadro, que es un tanto confuso, pero está atestado de información.

Estas extensiones son fondos para asegurar bonos nuevos triple A que serán intercambiados como parte de la idea central del salvataje: una serie de intercambios y aplazamientos de esos bonos, la cual creen los funcionarios de la Unión Europea (UE) que disminuirá en 54 billones de euros las necesidades financieras de Grecia por los próximos tres años. Después de todo, ¿por qué los tenedores internacionales de bonos entregarían sus tenencias a cambio de algo que no les sea dado en bandeja de oro?

Cabe notar, sin embargo, que cuando se detalla la totalidad del programa hasta 2020, el costo de las extensiones de crédito llega a los 42 billones de euros. Entonces ¿de dónde van a salir los restantes 7 billones? ¿Se han comprometido los líderes de la eurozona a 7 billones extras, aparte de los 109 billones originales del salvataje, pero no lo han revelado?

El primer documento es poco claro en este punto. Bajo el encabezado de la página 2 “Costo de la extensión de crédito 2011-2014”, señala que los 7 billones adicionales “tienen vencimiento de pago fuera del periodo del programa” y por lo tanto no estaría cubierto por el financiamiento oficial.

Para traducir del lenguaje de la burocracia europea, básicamente están diciendo que dado que el salvataje solo tiene vigencia hasta mediados de 2014, y los 7 billones no se necesitarán hasta después de 2014, no estarían incluidos en los 109 billones originales. Lo cual no responde realmente la pregunta.

El Blog de Bruselas realizó algunas llamadas sobre este asunto y, en general, la idea parece ser que el mismo gobierno griego será quien proveerá los 7 billones de euros, dado que, bajo el programa, el gobierno ya habrá regresado al mercado privado de bonos para entonces y será capaz de recaudar sus propios fondos independientemente del la Unión Europea y del FMI. ¿Otra idea demasiado optimista?

Una última cosa a la que cabe prestar mucha atención es el “Cálculo de necesidades financieras oficiales” en la página 3 del primer documento. Como saben los lectores regulares del Blog de Bruselas, este punto ha sido siempre al que más atención prestamos, ya que es el núcleo de la esencia de cualquier salvataje: ¿Cómo pagará Grecia sus cuentas hasta que pueda regresar al mercado de bonos?

La Unión Europea utiliza como “base”88 billones de euros en necesidades financieras. Como hemos venido diciendo por un tiempo, las necesidades totales de financiamiento de Grecia hasta mediados de 2014 son 172 billones de euros. Así que, ¿de dónde obtienen 88 billones de euros?

Primero, han sacado los 57 billones de euros que restaban del primer salvataje de Grecia por 110 billones de euros. También han sacado 28 billones de euros, que es la suma que esperan conseguir por el gran programa de privatizaciones en Grecia.

Aunque el cuadro en el primer documento no es muy claro en esto, el resto de los 88 billones de euros será cubierto por 34 billones de euros en nuevos préstamos de rescate y los 54 billones en bonos que se venderán, proceso este último que funcionarios de la Unión Europea creen que tardará cuando los tenedores de bonos participen en los programas de intercambio y aplazamiento de esos bonos.

Muchos grandes números. Muchas presunciones que tienen que salir correctamente para que todo funcione.

domingo, 31 de julio de 2011

Un plan económico para Obama por Robert Rubin y Jared Bernstein

Un arco cada vez más amplio de economistas cree que el próximo gobierno estadounidense deberá gastar en estímulos fiscales, más allá del déficit de largo plazo, ya que es el modo más seguro de reactivar.  Robert Rubin (Ex Secretario del Tesoro de William Jefferson Clinton) y su grupo de asesores del Presidente electo Obama consideran que inversiones que mejoren el nivel de vida de nuevas generaciones, como salud y jubilación, son aliadas de la solvencia futura.


Un plan económico para Obama 

En momentos en que economistas y asesores financieros intentan dilucidar dónde estamos, cómo llegamos aquí y a dónde debemos ir en el corto y en el largo plazo, nos rodean dicotomías polarizadotas: descontrol fiscal versus estrictez fiscal; capital versus trabajo; libre comercio versus proteccionismo.
El próximo Presidente, dicen, tendrá que elegir entre estas antinomias. Pero ¿son reales? Nuestra opinión- y venimos de perspectivas analíticas muy distintas- es que en muchos aspectos importas son falsas y en son más una distracción que un mapa.


Rectitud fiscal versus inversión pública y estímulo

Parafraseándola un poco, la Biblia ya lo dijo hace mucho: hay un tiempo de gastar y un tiempo de ahorrar; un tiempo de construir déficits y un tiempo de deshacerlos. Aunque uno de nosotros (Rubin) suele ser citado como un defensor de la disciplina fiscal, ambos coincidimos en que hay momentos para la disciplina fiscal y momentos para la largueza fiscal. Frente a la actual crisis financiera, ambos pensamos que para el corto plazo, nuestra economía necesita un fuerte estímulo fiscal que genere una demanda económica sustancial.
También compartimos la opinión de que el estímulo fiscal debe acompañarse de un compromiso de restablecer condiciones fiscales razonables a través de un programa de varios años que tenga espacio para inversiones públicas fundamentales, una vez que la economía reencuentre su rumbo.
Uno de nosotros (Rubin) considera que los déficits fiscales de largo plazo- combinados con bajo ahorro nacional, grandes déficits de cuenta corriente y carteras extranjeras recargadas de activos denominados en dólares- constituyen una seria amenaza para las tasas de interés de largo plazo y para nuestra moneda, y, por ende, para nuestro futuro económico. El otro (Bernstein) considera que estas relaciones económicas son mucho más débiles.
Al mismo tiempo, ambos coincidimos en que nuestro futuro económico también requiere inversión pública en áreas fundamentales, como la educación, la salud, la energía, la capacitación laboral y otras. Para nosotros, el próximo presidente deberá actuar en distintos campos, con régimen fiscal más adeudado y con inversión pública significativa.
Primero, con el programa de U$S 700.000 millones de apoyo al sistema financiero, el gobierno comprará activos, tanto en la forma de inyecciones de capital como de compra de deuda de bancos. Y el costo real para el gobierno no es el valor nominal de esas adquisiciones, sino el presupuesto que estiman las autoridades del subsidio incluido en el precio de esas compras dados los riesgos en juego. Esa cantidad será una fracción relativamente limitada del total pagado.
Segundo, cierta inversión pública nos puede ayudar a cumplir con nuestros desafíos fiscales. Sobre todo, el factor de mayor peso en nuestras proyecciones de desequilibrios fiscales con los programas de salud Medicare y Medicaid, lo cual subraya la importancia de una reforma del sistema de salud que a la vez extienda la cobertura a más estadounidenses y baje costos.
Una cuestión importante es cuáles deberían ser nuestras metas fiscales en términos de déficits y de la relación deuda nacional/PBI. En tiempos como estos, déficits presupuestarios superiores a lo normal aumentarían la deuda nacional. En tiempos de más estabilidad, un déficit presupuestario equivalente al 2% aproximadamente del PBI mantendría constante la relación deuda/PBI, una meta de política fiscal genuina. En tiempos de bonanza, un déficit menor disminuiría la relación de la tasa de endeudamiento, y eso sería lo deseable.
Los dos estamos de acuerdo en que las tasas del impuesto a la renta y de otros gravámenes para los más ricos podrían volver a los índices de la era Clinton. Ese nivel de impuestos ayudó a financiar tanto la reducción del déficit como la inversión pública que contribuyó a la expansión económica más larga de nuestra historia.
Además de restablecer un régimen fiscal saludable, podríamos mejorar nuestra tasa de ahorro personal y ampliar el seguro de jubilación estipulando algún tipo de cuenta individualizada separada de la Seguridad Social, que se financiase a través de una política de ingresos adecuada. También es necesario trabajar con otros países para alcanzar un equilibrio en los tipos de cambio, como parte de la corrección de nuestros desequilibrios de cuenta corriente. Pero la idea de que no podemos tener responsabilidad fiscal mientras encaramos inversiones públicas es un mito.


Capital versus Trabajo

También en esto, pese a toda su presunta fricción, nuestros mercados laborales y de capitales, flexibles y dinámicos, se han combinado para generar impresionantes avances de productividad en los últimos años. El problema es que los beneficios de este aumento de productividad no alcanzaron a las familias de los trabajadores. Aunque la productividad subió alrededor de un 20% entre 2000 y 2007, el ingreso real de los hogares de clase media en edad de trabajar cayó U$S 2000, una baja del 3%.
Otro factor desencadenante de esta situación es que el poder de negociación de muchos trabajadores se vio fuertemente afectado. En esto, la desindicalización jugó un papel clave. Una verdadera economía de mercado debe tener mercados laborales verdaderos, en los que empresarios y trabajadores negocien como pares. Hace muchos años, el economista John Kenneth Galbraith sostuvo que la negociación colectiva era necesaria para que los trabajadores tuvieran la fuerza compensadora necesaria para negociar una participación justa en el crecimiento que ayudaban a producir. Para restablecer esa fuerza, los trabajadores deberían poder elegir afiliarse a un sindicato o no.
Los mercados laborales tensos, como los que tuvimos en los 90, son otra fuente de poder de negociación, porque permiten reequilibrar las demandas del trabajo y el capital sobre su parte del crecimiento. Una política pública razonable, como la inversión pública en educación, salud, energía, infraestructura e investigación básica, financiada mediante una tributación progresiva, también puede llevar a un fuerte crecimiento y a una gran confianza empresarial para hacer inversiones y contratar personal.
Libre mercado versus regulación y protección. Ambos estamos plenamente convencidos de que hay lecciones importantes que aprender de los desbarajustes en nuestro sistema financiero y de que se necesitan reformas significativas. El objetivo debería ser, por un lado, optimizar el equilibrio entre una mayor protección al consumidor y una reducción del riesgo sistémico, y, por el otro, preservar los beneficios de un sistema de mercado.
Sabemos, asimismo, que Wall Street y Main Street (las altas finanzas y la economía real) están íntimamente conectadas. Las consecuencias de la crisis del mercado financiero son profundas para los estadounidenses en términos de pérdidas de puestos de trabajo, menores ingresos y merma del ahorro jubilatorio. Las medidas para reformar y fortalecer el sistema financiero deberían evaluarse con este parámetro: ¿A fin de cuentas, se traducen en una mejora del empleo, los ingresos y los activos de los trabajadores de los Estados Unidos?  

Comercio: Liberalizar o no liberalizar

Con respecto al comercio, la opción no es liberalización del comercio versus proteccionismo. Por el contrario, cuando el comercio se expande, debemos reconocer que proteccionismo no equivale a protección de los trabajadores.
Es necesario preparar mejor a nuestra gente para competir en forma efectiva y ayudar a los damnificados por el comercio, no sólo a los trabajadores desplazados, sino a los que ven que sus ingresos se reducen por la competencia mundial. Esto significa invertir una parte mayor de los beneficios del comercio en contrarrestar estas pérdidas, a través de redes de contención más seguras, que incluyan salud universal y cobertura jubilatoria.
Más allá de esto, si bien compartimos el compromiso de ayudar a los trabajadores a hacer frente a nuestros nuevos desafíos internacionales, uno de nosotros (Bernstein) defiende que haya en los acuerdos comerciales cláusulas para proteger a los trabajadores, tanto en Estados Unidos como en el exterior. El otro (Rubin) es muy escéptico en cuanto a la posible eficacia de esas cláusulas para nuestros trabajadores.
La política pública en todas estas áreas- y en muchas más- resultó terriblemente deficiente en los últimos años. Provocó un gran aumento de la deuda federal, una inadecuada protección regulatoria contra el riesgo sistémico y una desinversión en nuestra gente e infraestructura. Las políticas tributarias regresivas incrementaron las inequidades impulsadas por el mercado, que se podrían haber contrarrestado con impuestos progresivos.
Falsas opciones, enraizadas en ideologías, nos han impedido abordar todas estas cuestiones de modo eficaz. El próximo presidente tiene que hacer todo lo posible para no quedar atrapado en estas batallas extremas. En esta coyuntura crítica, enfrentamos tanto el mayor cambio económico desde la Gran Depresión como el desafío de largo plazo de competir con éxito en la economía global. Nuestra única opción es dejar atrás estas falsas dicotomías y avanzar hacia un pragmatismo equilibrado cuyas metas sean una prosperidad generalizada y una mayor seguridad económica.

Artículo tomado de www.cfr.org

Autores: - Robert Rubin- Ex Secretario del Tesoro. Director del Citigroup
               - Jared Bernstein- Economic Policy Institute

Traducción artículo del "Council of foreign relations"


Un arco cada vez más amplio de economistas cree que el próximo gobierno estadounidense deberá gastar en estímulos fiscales, más allá del déficit de largo plazo, ya que es el modo más seguro de reactivar.  Robert Rubin (Ex Secretario del Tesoro de William Jefferson Clinton) y su grupo de asesores del Presidente electo Obama consideran que inversiones que mejoren el nivel de vida de nuevas generaciones, como salud y jubilación, son aliadas de la solvencia futura.


Un plan económico para Obama 

En momentos en que economistas y asesores financieros intentan dilucidar dónde estamos, cómo llegamos aquí y a dónde debemos ir en el corto y en el largo plazo, nos rodean dicotomías polarizadotas: descontrol fiscal versus estrictez fiscal; capital versus trabajo; libre comercio versus proteccionismo.
El próximo Presidente, dicen, tendrá que elegir entre estas antinomias. Pero ¿son reales? Nuestra opinión- y venimos de perspectivas analíticas muy distintas- es que en muchos aspectos importas son falsas y en son más una distracción que un mapa.


Rectitud fiscal versus inversión pública y estímulo

Parafraseándola un poco, la Biblia ya lo dijo hace mucho: hay un tiempo de gastar y un tiempo de ahorrar; un tiempo de construir déficits y un tiempo de deshacerlos. Aunque uno de nosotros (Rubin) suele ser citado como un defensor de la disciplina fiscal, ambos coincidimos en que hay momentos para la disciplina fiscal y momentos para la largueza fiscal. Frente a la actual crisis financiera, ambos pensamos que para el corto plazo, nuestra economía necesita un fuerte estímulo fiscal que genere una demanda económica sustancial.
También compartimos la opinión de que el estímulo fiscal debe acompañarse de un compromiso de restablecer condiciones fiscales razonables a través de un programa de varios años que tenga espacio para inversiones públicas fundamentales, una vez que la economía reencuentre su rumbo.
Uno de nosotros (Rubin) considera que los déficits fiscales de largo plazo- combinados con bajo ahorro nacional, grandes déficits de cuenta corriente y carteras extranjeras recargadas de activos denominados en dólares- constituyen una seria amenaza para las tasas de interés de largo plazo y para nuestra moneda, y, por ende, para nuestro futuro económico. El otro (Bernstein) considera que estas relaciones económicas son mucho más débiles.
Al mismo tiempo, ambos coincidimos en que nuestro futuro económico también requiere inversión pública en áreas fundamentales, como la educación, la salud, la energía, la capacitación laboral y otras. Para nosotros, el próximo presidente deberá actuar en distintos campos, con régimen fiscal más adeudado y con inversión pública significativa.
Primero, con el programa de U$S 700.000 millones de apoyo al sistema financiero, el gobierno comprará activos, tanto en la forma de inyecciones de capital como de compra de deuda de bancos. Y el costo real para el gobierno no es el valor nominal de esas adquisiciones, sino el presupuesto que estiman las autoridades del subsidio incluido en el precio de esas compras dados los riesgos en juego. Esa cantidad será una fracción relativamente limitada del total pagado.
Segundo, cierta inversión pública nos puede ayudar a cumplir con nuestros desafíos fiscales. Sobre todo, el factor de mayor peso en nuestras proyecciones de desequilibrios fiscales con los programas de salud Medicare y Medicaid, lo cual subraya la importancia de una reforma del sistema de salud que a la vez extienda la cobertura a más estadounidenses y baje costos.
Una cuestión importante es cuáles deberían ser nuestras metas fiscales en términos de déficits y de la relación deuda nacional/PBI. En tiempos como estos, déficits presupuestarios superiores a lo normal aumentarían la deuda nacional. En tiempos de más estabilidad, un déficit presupuestario equivalente al 2% aproximadamente del PBI mantendría constante la relación deuda/PBI, una meta de política fiscal genuina. En tiempos de bonanza, un déficit menor disminuiría la relación de la tasa de endeudamiento, y eso sería lo deseable.
Los dos estamos de acuerdo en que las tasas del impuesto a la renta y de otros gravámenes para los más ricos podrían volver a los índices de la era Clinton. Ese nivel de impuestos ayudó a financiar tanto la reducción del déficit como la inversión pública que contribuyó a la expansión económica más larga de nuestra historia.
Además de restablecer un régimen fiscal saludable, podríamos mejorar nuestra tasa de ahorro personal y ampliar el seguro de jubilación estipulando algún tipo de cuenta individualizada separada de la Seguridad Social, que se financiase a través de una política de ingresos adecuada. También es necesario trabajar con otros países para alcanzar un equilibrio en los tipos de cambio, como parte de la corrección de nuestros desequilibrios de cuenta corriente. Pero la idea de que no podemos tener responsabilidad fiscal mientras encaramos inversiones públicas es un mito.


Capital versus Trabajo

También en esto, pese a toda su presunta fricción, nuestros mercados laborales y de capitales, flexibles y dinámicos, se han combinado para generar impresionantes avances de productividad en los últimos años. El problema es que los beneficios de este aumento de productividad no alcanzaron a las familias de los trabajadores. Aunque la productividad subió alrededor de un 20% entre 2000 y 2007, el ingreso real de los hogares de clase media en edad de trabajar cayó U$S 2000, una baja del 3%.
Otro factor desencadenante de esta situación es que el poder de negociación de muchos trabajadores se vio fuertemente afectado. En esto, la desindicalización jugó un papel clave. Una verdadera economía de mercado debe tener mercados laborales verdaderos, en los que empresarios y trabajadores negocien como pares. Hace muchos años, el economista John Kenneth Galbraith sostuvo que la negociación colectiva era necesaria para que los trabajadores tuvieran la fuerza compensadora necesaria para negociar una participación justa en el crecimiento que ayudaban a producir. Para restablecer esa fuerza, los trabajadores deberían poder elegir afiliarse a un sindicato o no.
Los mercados laborales tensos, como los que tuvimos en los 90, son otra fuente de poder de negociación, porque permiten reequilibrar las demandas del trabajo y el capital sobre su parte del crecimiento. Una política pública razonable, como la inversión pública en educación, salud, energía, infraestructura e investigación básica, financiada mediante una tributación progresiva, también puede llevar a un fuerte crecimiento y a una gran confianza empresarial para hacer inversiones y contratar personal.
Libre mercado versus regulación y protección. Ambos estamos plenamente convencidos de que hay lecciones importantes que aprender de los desbarajustes en nuestro sistema financiero y de que se necesitan reformas significativas. El objetivo debería ser, por un lado, optimizar el equilibrio entre una mayor protección al consumidor y una reducción del riesgo sistémico, y, por el otro, preservar los beneficios de un sistema de mercado.
Sabemos, asimismo, que Wall Street y Main Street (las altas finanzas y la economía real) están íntimamente conectadas. Las consecuencias de la crisis del mercado financiero son profundas para los estadounidenses en términos de pérdidas de puestos de trabajo, menores ingresos y merma del ahorro jubilatorio. Las medidas para reformar y fortalecer el sistema financiero deberían evaluarse con este parámetro: ¿A fin de cuentas, se traducen en una mejora del empleo, los ingresos y los activos de los trabajadores de los Estados Unidos?  

Comercio: Liberalizar o no liberalizar

Con respecto al comercio, la opción no es liberalización del comercio versus proteccionismo. Por el contrario, cuando el comercio se expande, debemos reconocer que proteccionismo no equivale a protección de los trabajadores.
Es necesario preparar mejor a nuestra gente para competir en forma efectiva y ayudar a los damnificados por el comercio, no sólo a los trabajadores desplazados, sino a los que ven que sus ingresos se reducen por la competencia mundial. Esto significa invertir una parte mayor de los beneficios del comercio en contrarrestar estas pérdidas, a través de redes de contención más seguras, que incluyan salud universal y cobertura jubilatoria.
Más allá de esto, si bien compartimos el compromiso de ayudar a los trabajadores a hacer frente a nuestros nuevos desafíos internacionales, uno de nosotros (Bernstein) defiende que haya en los acuerdos comerciales cláusulas para proteger a los trabajadores, tanto en Estados Unidos como en el exterior. El otro (Rubin) es muy escéptico en cuanto a la posible eficacia de esas cláusulas para nuestros trabajadores.
La política pública en todas estas áreas- y en muchas más- resultó terriblemente deficiente en los últimos años. Provocó un gran aumento de la deuda federal, una inadecuada protección regulatoria contra el riesgo sistémico y una desinversión en nuestra gente e infraestructura. Las políticas tributarias regresivas incrementaron las inequidades impulsadas por el mercado, que se podrían haber contrarrestado con impuestos progresivos.
Falsas opciones, enraizadas en ideologías, nos han impedido abordar todas estas cuestiones de modo eficaz. El próximo presidente tiene que hacer todo lo posible para no quedar atrapado en estas batallas extremas. En esta coyuntura crítica, enfrentamos tanto el mayor cambio económico desde la Gran Depresión como el desafío de largo plazo de competir con éxito en la economía global. Nuestra única opción es dejar atrás estas falsas dicotomías y avanzar hacia un pragmatismo equilibrado cuyas metas sean una prosperidad generalizada y una mayor seguridad económica.

Artículo tomado de www.cfr.org

Autores: - Robert Rubin- Ex Secretario del Tesoro. Director del Citigroup
               - Jared Bernstein- Economic Policy Institute

Obama en India

Obama en India

Compañeros de baile y canto


Los verdaderos amigos son siempre bienvenidos, aunque no tengan realmente nada importante de qué hablar. Tan buena es la relación India-Estados Unidos actualmente que Barack Obama ha sido cálidamente bienvenido a pesar de que fue sin mucho para decir.

La primera parte de su recorrido por cuatro países de Asia, en India, puede llegar a convertirse en un gran éxito (al menos comparado con la parte indonesia del viaje, que puede llegar a arruinarse por la erupción de un problemático volcán). Pero los dos primeros días dieron muy poco para que alguien pudiera entusiasmarse. Un par de negocios para compañías estadounidenses fueron cerrados dentro de un paquete por valor de 15 billones de dólares, lo que fue anunciado en un discurso en Bombay- lo cual supuestamente creará unos 50.000 empleos en Estados Unidos. Es poco probable que los votantes enojados en Estados Unidos presten mucha atención a esto.

La visita por parte de Obama y la primera dama al hotel Taj Mahal en Bombay-escenario de un terrible ataque terrorista hace dos años- fue conmovedora, pero dado que el intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e India ya es bastante bueno, no había mucha necesidad de resaltar la necesidad de mejorar las cosas en ese aspecto.

En un discurso elocuente dirigido a ambas cámaras del Parlamento, en Delhi, Obama celebró el hecho de dar la bienvenida a India, “en los próximos años”, como miembro permanente de un reformado Consejo de Seguridad. Esto es ciertamente una señal de los profundos lazos entre las dos naciones, pero es muy improbable, sin embargo, que lleve a ningún cambio concreto en el futuro cercano. Cabe notar que Obama no dijo explícitamente que Estados Unidos intentaría que India consiga su asiento permanente en el Consejo, ni tampoco hay muchos indicios de que Estados Unidos desee que la ONU lleve a cabo sus reformas.

Inevitablemente, los indios esperaban que Obama fuese lo más duro posible con Pakistán. Todo esto para no ser menos que el primer ministro británico, David Cameron, quien, en un reciente viaje en Julio, había dicho crudamente que Pakistán exportaba el terrorismo fuera de sus fronteras. Confirmando lo dicho, el ex presidente pakistaní Pervez Musharraf dijo en Londres el mes pasado que sabía que se permitía a grupos militantes cruzar la frontera de Pakistán en un esfuerzo para traer a India a la mesa de negociaciones respecto a la cuestión de Cachemira. Obama habló principalmente de estimular el diálogo entre los conflictivos vecinos, pero fue muy explícito al decir que “continuaría insistiéndole a los dirigentes pakistaníes que los responsables del atentado de Bombay fueran llevados a la justicia”.

Más allá de eso, solo quedaron algunas ocasiones de tomar fotos y las habilidades de baile de Michelle Obama, quien bailó junto a los alumnos de una escuela en un número Bollywood el día sabado y al compás de una canción Konkani el domingo. El Presidente se unió al baile, con un poco menos de gracia que su esposa. Parece sentirse más a gusto discutiendo la política económica con el cerebral Primer Ministro Indio, Manmohan Singh.

India y Estados Unidos ciertamente tienen la posibilidad de convertirse en muy buenos amigos. Existen muchas similitudes: los dos tienen un gran territorio y una gran población, un sistema federal de gobierno, cariño por la democracia, una sociedad profundamente religiosa, una clase media que disfruta del gran consumo material, una historia de liberación de la dominación británica, entre muchas otras. Lo que es más importante, ambos países ven con malos ojos el constante crecimiento económico, militar y diplomático de China, tanto en Asia como en el resto del mundo, y Estados Unidos e India se miran uno respecto al otro como una especie de contrapeso.

Por lo tanto, mucho más importante que el valor económico de los contratos militares anunciados durante el viaje de Obama, lo que realmente tiene significación es una mayor cooperación en materia de defensa. En la actualidad, Estados Unidos conduce junto a India más ejercicios militares que con cualquier otro país, notablemente en el Océano Índico. Ahora las compañías estadounidenses quieren invertir unos 45 billones de dólares que se espera que India utilice en los próximos años para reequipar a sus fuerzas armadas.

El comercio entre Estados Unidos e India todavía no es muy grande- podría llegar a los 50 billones de dólares este año, todavía algo menos que el valor del comercio de ambos países con China, por ejemplo- pero tiene el potencial de ser mucho mayor. Obama, como se esperaba que hiciera, anunció una disminución de los controles de exportación en los productos de alta tecnología hacia India, lo que ayudará en las industrias de defensa y aeroespacial, pero lo cual no transformará la relación comercial cualitativamente. Más importante será resolver el conflicto acerca de la responsabilidad de los inversores extranjeros que se involucren en el programa nuclear civil de India. Eso, lamentablemente, no parece estar entre los temas a resolver.

Article link: http://www.economist.com/blogs/asiaview/2010/11/obama_india

La respuesta de Barack Obama

La respuesta de Barack Obama

Ese mal oído

Un presidente impenitente

Ahora es oficial: Barack Obama no es muy bueno en arrepentirse. La forma usual luego de que tu partido ha tenido una importante derrota electoral es aparecer en televisión un poco pálido y castigado, prometiendo tener en cuenta el mensaje de los electores y reformar tu plan de gobierno. Eso es lo que hizo Bill Clinton con gran teatralidad luego de sufrir él mismo una derrota similar en las elecciones de medio término en 1994. La reacción del Señor Obama el día después de las elecciones en la conferencia de prensa en la Casa Blanca fue una reacción de sombría obstinación, y en la cual disculpó a los electores por su natural impaciencia respecto al ritmo de la recuperación económica.

Es cierto, el Presidente admitió que había recibido un duro golpe en las urnas y que “algunas noches de elección son más divertidas que otras”. Aceptó que la última responsabilidad por el descontento de los electores residía en él. Dijo estar preparado para colaborar con el liderazgo republicano en la Casa de Representantes, ofreciendo “compartir y unir” ideas y, cuando fuera necesario, estar en desacuerdo pero sin ser desagradable. “Tengo que hacer un mejor trabajo, tal como todos en Washington deben hacerlo”, dijo. Pero los arduos esfuerzos de los cuerpos de prensa de la Casa Blanca para que el Presidente dijera que sus decisiones políticas de los dos últimos años sobre la reforma del sistema de salud, el paquete de estímulo para la economía o cualquier otra cosa pueden haber estado erradas, quedaron en la nada.

En cuanto a compartir y unir ideas, el Presidente dijo que los dos partidos deberían ser capaces de trabajar juntos sobre temas como energía y educación, insinuó flexibilizar los recortes presupuestarios, que están por expirar, de la era Bush y reconoció que podría llegar a retocar algunos puntos de la reforma de salud. Pero también advirtió sobre pasar los próximos dos años repitiendo las mismas batallas de los últimos dos años. Quizá por un toque de piedad, Obama debía dejar Washington para partir en un viaje de 10 días por Asia. No será Washington un lugar tranquilo para trabajar cuando él regrese.

Article link: http://www.economist.com/node/17421493

Las aventuras de Irán en América Latina

Las aventuras de Irán en América Latina

A medida que Estados Unidos continúa aislando a Irán a causa de su programa nuclear, el régimen islámico está llevando a cabo un contraataque por medio de su política exterior con profundas consecuencias estratégicas. El teatro estratégico militar entre Estados Unidos e Irán se ha expandido mucho más allá de Medio Oriente.

Bajo inmensa presión a corto plazo tanto de afuera como de adentro, el liderazgo iraní ha decidido perseguir una gran estrategia en los rincones más inesperados del planeta. Desde el África subsahariana hasta América Latina, Irán está vendiendo armas, ofreciendo ayuda e inversiones y demás, estableciendo un nuevo patrón en las relaciones Sur-Sur mientras lucha con lo que el presidente Mahmoud Ahmadinejad ha denominado "arrogancia occidental".

El logro más importante de Irán en América Latina son sus fuertes lazos con la Venezuela rica en petróleo y su floreciente amistad con la potencia emergente de Brasil. Esta apuesta de una mayor influencia en el patio trasero de Estados Unidos todavía no ha llevado a una confrontación directa. Pero con un acuerdo nuclear todavía irresuelto, la "conexión latina" de Irán bien puede significar un desafío poco bienvenido por la administración Obama.

La ofensiva “encantadora” de Irán


Encerrado por vecinos poco amigables, si no hostiles- la mayoría de ellos aliados de Estados Unidos- Irán se ha apoyado en una sutil diplomacia en su búsqueda de supervivencia nacional, aceptación regional y reconocimiento. Desde la Revolución Islámica en 1979, Irán se ha centrado en desarrollar lazos con dos potencias con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU: China y Rusia. En la situación posterior a la guerra de Irak- Irán, el creciente pragmatismo en política exterior de Irán, alentó a que sus líderes forjaran lazos más profundos con naciones en desarrollo como así también con los lucrativos mercados de Europa. Durante este período, Irán fortaleció sus lazos con gigantes asiáticos como India, Corea del Sur y Japón. A finales de los ’90, los reformistas iraníes ampliaron el círculo diplomático para incluir a Turquía y Venezuela.

Luego del 11 de Septiembre, Irán intensificó su experimentación en política exterior. Aunque cada vez más aislado de Occidente, Irán ha ganado significativas posiciones en sus relaciones cara a cara con los países en desarrollo. En su propio patio trasero, Irán ha fortalecido su posición en el Golfo Pérsico a través de una diplomacia agresiva con el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC, por sus siglas en inglés). Actualmente goza de fuertes lazos con Qatar y relaciones estables con Bahrein y Omán.

Irán también ha estado a la cabeza de los pronunciamientos retóricos, iniciativas y grandes acuerdos adoptados por el Movimiento de Países No alineados (NAM, por sus siglas en inglés) que abarca a la mayoría de la población mundial. En 2008, Irán fue anfitrión del 15 encuentro de ministros de relaciones exteriores del NAM, que incluyó a 118 países, 15 observadores y ocho organizaciones regionales e internacionales que acudieron al mega evento. La reunión concluyó con un pedido de apoyo para el programa nuclear de Irán. Irán será nuevamente anfitrión de la reunión del NAM en 2012. En África, Irán ha desarrollado fuertes lazos con Nigeria, Sudáfrica, Senegal y Kenya. A cambio de apoyo diplomático por parte de naciones africanas claves, especialmente en la Asamblea General de Naciones Unidas, Irán ha ofrecido importantes paquetes de ayuda, inversiones y transferencia de tecnología. Por ejemplo, Irán se ha convertido en uno de los principales importadores de té de Kenya, y un inversor importante en los sectores de infraestructura y energía de aquel país. Aparte de ofrecer ayuda humanitaria al menos 93 veces, Irán ha ayudado a mecanizar el sector agrícola de Zimbabwe.

Siguiendo los pasos de China y Rusia, Irán está cortejando agresivamente a los gobiernos de izquierda de América Latina, desafiando a Estados Unidos en su propio patio trasero. Uno de los frutos de la labor diplomática de Irán en América Latina fue el voto de Brasil y Venezuela en la junta de gobernadores de 35 miembros de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés). A fines de Noviembre de 2009, cuando el programa secreto de enriquecimiento iraní fue revelado, Brasil se abstuvo y Venezuela votó en contra de una resolución que pedía que Irán detuviera su enriquecimiento de uranio y congelara la construcción de su instalación nuclear cerca de Qom. En términos económicos, Venezuela es el mayor mercado de Irán en América Latina y Brasil es el mayor exportador del continente que tiene Irán.


La alianza Irán-Venezuela

La relación de Irán con Venezuela es similar a la que tiene con Siria en el medio oriente: una alianza estratégica reforzada por coincidencias ideológicas fundamentales y una floreciente interdependencia económica. Esta cooperación mutua penetra cada aspecto de la sociedad y el estado. Irán no sólo es un aliado político de Venezuela en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), sino que también se está convirtiendo en un importante inversor en la economía de aquel país y se está integrando cada vez más en el sector financiero y bancario.

Irán y Venezuela están lanzando iniciativas conjuntas en sectores tales como energía, agricultura, manufacturas, vivienda, e infraestructura. En 2007, los dos países anunciaron que estaban concluyendo un fondo conjunto de 2 billones de dólares para sus numerosos proyectos, incluyendo aquellos en Nicaragua, Bolivia y otros países amigos. Siendo ya un inversor importante en el proyecto conjunto del campo de petróleo de Ayacucho, por un valor de 4 billones de dólares, Irán aceptó en 2008 invertir 760 millones de dólares adicionales en el sector energético venezolano. En 2009, Venezuela, por su parte, accedió a invertir 760 millones en el campo de gas de Pars sur en Irán. A fines de Octubre de 2010, cuando las sanciones contra Irán comenzaron a hacer efecto sobre la economía de este país, Venezuela ofreció un paquete de inversión de 800 millones de dólares en el sector de gas del campo de Pars.

Debido a sus propias reservas domésticas limitadas disponibles para su programa nuclear, Irán ha ayudado activamente a Venezuela en la extracción de uranio. La fundación Carnegie estima que Venezuela dispone de 50000 toneladas de uranio sin extraer. Los lazos culturales y educativos también están mejorando con el establecimiento por parte de ambos países de un programa académico conjunto sobre el socialismo, la remoción de restricciones de visado, y el inicio de vuelos directos entre Caracas y Teherán.  Los hombres de negocios iraníes están yendo masivamente a Caracas, construyendo fábricas y estableciendo proyectos conjuntos.

El mismo sistema financiero de Irán aún no se ha desarrollado completamente- gracias a décadas de políticas económicas dirigidas por el estado y varias resoluciones de Naciones Unidas en contra del programa nuclear de Irán. Venezuela brinda una oportunidad perfecta para que Irán se embarque en numerosas transacciones financieras internacionales más allá de las restricciones impuestas por Washington y sus aliados. Los bancos iraníes ya están abriendo subsidiarias en Venezuela, tales como el Banco de Desarrollo Internacional en Caracas, una subsidiaria independiente del Banco de desarrollo de las exportaciones de Irán.

Mientras Venezuela fortalece la posición de Irán en la OPEP dominada por Arabia Saudita y en la Agencia Internacional de Energía Atómica dominada por Occidente, Irán ayuda a Venezuela a promover su agenda socialista en una región que es todavía escéptica del estilo antiestadounidense de Hugo Chávez. Globalmente, los dos países refuerzan la agenda estadounidense del otro.



La alianza Irán-Brasil


Los encuentros regulares de Chávez con Ahmadinejad se han vuelto una escena familiar en los medios internacionales. Pero la casi confabulación del mes de Noviembre entre el presidente Ahmadinejad y el presidente Lula Da Silva conmovió al mundo y sacudió a los políticos en Washington. El mensaje era claro: Las maniobras estratégicas de Irán en la región han entrado en una nueva fase de aumentar las relaciones sur-sur en vistas de la decadencia occidental.

La relación entre Brasil e Irán no es una alianza, dado que el grado y la extensión de la cooperación entre los dos países no es estratégicamente lo suficientemente profunda ni políticamente estrecha como lo es en una alianza. Pero el valor estratégico que tiene para ambos países es innegablemente grande. Mientras Irán busca relaciones con países influyentes que son favorables a su política nuclear y tienen voto en el Consejo de Seguridad de la ONU, Brasil está intentando jugar "la carta de Irán" para catapultarse a lo más alto de la jerarquía internacional. Para Brasil, el desarrollo de una relación especial con Irán aumentaría su participación en la cuestión de seguridad muy importante que ocupa las mentes de los estrategas más importantes del mundo. Esto gradualmente más fuerte el argumento de Brasil de una membresía permanente en el Consejo de Seguridad y mejoraría sus credenciales internacionales como una nueva, responsable y gran potencia capaz de resolver cuestiones internacionales pertinentes.

En Mayo de 2010, Brasil se unió a Turquía para lograr un acuerdo nuclear con Irán, la Declaración de Teherán, que pidió al régimen islámico que transfiera una parte de su material nuclear para que sea enriquecido en el exterior. Aunque Estados Unidos y sus aliados se mantuvieron al margen de este acuerdo, la declaración posicionó a Brasil en el centro de la disputa nuclear entre Irán y Occidente. Al oponerse a las sanciones contra Irán, y mediante su llamado para una resolución diplomática del conflicto, Brasil se ha convertido en un improbable garante de los derechos soberanos de Irán. Irán no podría pedir más. Irán eligió a Brasil y Turquía como sus mediadores principales en las próximas negociaciones nucleares que tendrán lugar este mes, probablemente en Turquía.

Brasil también está interesado en invertir en los vastos recursos naturales de Irán. En 2003, la compañía brasileña Petrobras obtuvo los derechos para explorar las amplias reservas iraníes fuera de la costa en el Golfo Pérsico. Al año siguiente, Petrobras firmó un acuerdo aun mayor con Irán para explorar en el Mar Caspio. Bastante pobre por décadas, el comercio entre los dos países ha aumentado recientemente- aunque gran parte de ese comercio ha sido en una relación comercial triangular con los Emiratos Árabes Unidos. Luego de una importante visita del Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil a Teherán en 2007, Irán anunció que incrementaría el comercio bilateral tanto como 10 billones de dólares. Actualmente, el comercio bilateral se encuentra en 1.3 billones.  



¿Cuestionando la doctrina Monroe?


La supremacía de Estados Unidos en el hemisferio occidental está lejos de haber terminado. Pero no está claro si Estados Unidos está contemplando alguna medida concreta de política exterior para contrarrestar las incursiones estratégicas chinas, rusas e incluso iraníes dentro de su propio patio trasero. Por otro lado, un nuevo estilo político se ha extendido por el continente americano. Contemplando el cambio en el orden económico global hacia una mayor multipolaridad, muchos países americanos están comenzando a diversificar su comercio y sus relaciones políticas más allá del continente. El sostenido crecimiento económico y la gradual y relativa decadencia de Estados Unidos, está inyectando una nueva sensación de confianza en los corazones de muchos líderes de izquierda en la región para explorar lazos con países de Asia, África y Europa. El ascenso de economías en los países ricos en petróleo en Medio Oriente y en Asia del este marca el comienzo de nuevas oportunidades para grandes países exportadores, gigantes de la agricultura y países ricos en recursos naturales como Brasil.

A pesar del gradual cambio de poder de Occidente a Oriente, ni Brasil ni Venezuela están alterando fundamentalmente sus orientaciones en política exterior. Chávez se encuentra bajo una inmensa presión para mejorar las condiciones económicas locales. Irán, por sí mismo, no puede proveerle a Venezuela todo lo que esta necesita. Brasil, mientras tanto, no pondría en peligro sus importantes lazos económicos con Estados Unidos y sus aliados. Sin embargo, el país más grande de América Latina se ha convertido en un actor fundamental en la creación de una solución diplomática sensata al explosivo conflicto en Medio Oriente, aunque resta por ver si la nueva presidente de Brasil Dilma Rousseff será tan proactiva como su predecesor en tratar de obtener un rol de Brasil en la resolución del callejón sin salida nuclear entre Occidente e Irán.

A fin de cuentas, Estados Unidos tiene suficiente influencia como para atenuar la creciente relación entre las potencias latinoamericanas e Irán. Pero también Estados Unidos está invirtiendo un considerable capital político en convencer a sus principales aliados europeos de aislar a Irán. Este esfuerzo diplomático tiene la consecuencia no deseada de forzar a Irán a buscar aliados en otra parte. Finalmente, entonces, Estados Unidos es en parte responsable porque Irán se aparezca en su patio trasero y desafíe la doctrina Monroe.

Article link: http://www.fpif.org/articles/irans_adventures_in_latin_america

King juega a ser Dios

King juega a ser Dios

Cuando los banqueros centrales hablan de establecer tasas de interés, son famosos por su oscuridad. Pero no tanto cuando se trata de discutir sobre los bancos. En un discurso del 25 de Octubre en la reunión Buttonwood de The Economist atacó violentamente la actuación de los bancos antes de la crisis y criticó las nuevas propuestas Basel 3 por considerarlas muy laxas. Luego dijo lo que realmente pensaba, sosteniendo que " de todas las formas posibles de organizar al sistema bancario, la peor es la que tenemos en el presente". Las posibles soluciones incluyeron no sólo disolver a los bancos, sino también “eliminar la banca de reserva fraccional” – esto es la práctica centenaria de los bancos tomando depósitos a corto plazo y prestando la mayor parte de ellos en créditos a mayor plazo y con mayor riesgo. Habiendo dejado a las finanzas manejarse con sus propios dispositivos por una década el Banco de Inglaterra ahora parece querer rediseñarlos.

Lo cierto es que esto es mucho más divertido que modificar las tasas de interés 25 puntos básicos de vez en cuando. Pero dado que el Banco pronto asumirá la responsabilidad de regular a los prestamistas de la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, por sus siglas en inglés) es probable que la postura inflexible del señor King se vuelva profundamente controversial. Dentro del propio banco, parece haber una falta de unanimidad. El señor King, junto con Andy Haldane, el autor de varios trabajos imaginativos sobre finanzas, se inclina hacia el radicalismo. Se cree que Paul Tucker, un vicegobernador del banco quien estuvo involucrado en el diseño de las reglas Basel 3, es más pragmático, como así también Adair Turner, el Presidente de la Autoridad de Servicios Financieros, quien recientemente ha señalado que las nuevas reglas han dejado un buen balance.

El gobierno del Reino Unido ha sido bastante claro en el hecho de que no desea que los mayores bancos del país quiebren- incluso si esa es la recomendación de un comité de notables a quienes ha pedido revisar las reformas bancarias. Y fuera del Reino Unido ningún regulador importante está de acuerdo con el señor King. Esto incluye a las autoridades suizas, quienes también enfrentan el problema de tener bancos gigantes en una economía de tamaño mediano, las cuales recientemente rechazaron la reforma estructural de Credit Suisse y UBS a favor de una capa mayor de un supuesto “capital contingente” encima del nuevo régimen Basel 3.

Ese compromiso-que requiere que los bancos británicos asuman una cantidad mayor de deuda convertible- es a la vez sensato y el resultado que más probablemente se obtenga en este ataque existencial de Gran Bretaña acerca de sus bancos. Pero el señor King parece haberse acorralado a sí mismo. Si el comité de notables, cuyo criterio él mismo ha apoyado, llegase a recomendar una disolución de los bancos y el gobierno rechazara sus conclusiones, ¿podría King continuar como el regulador de los bancos?

Para los bancos, existe una amenazadora sensación de terror. El discurso del señor King estuvo repleto de referencias académicas pero, argumentan los banqueros, King ha mostrado poco conocimiento o interés acerca de lo que tengan que decir los bancos. Sólo uno de los bancos grandes de Gran Bretaña, HBOS, tuvo pérdidas que habrían sobrepasado los nuevos standards de capital Basel. En su discurso el señor King pareció rechazar este argumento inmediatamente, sosteniendo que las pérdidas reales son menos relevantes que las pérdidas eventuales que los bancos habrían sufrido de no haber intervenido el estado en las finanzas. El señor King menosprecia que exista una dependencia en los préstamos a corto plazo, pero no reconoce que dos de los grandes bancos británicos, Barclays y el rescatado Banco Real de Escocia, han cortado substancialmente su dependencia en préstamos a corto plazo y han acumulado reservas en efectivo, mientras que HSBC y Standard Chartered han tenido por mucho tiempo un exceso de depósitos sobre préstamos. Respecto a si importaría que alguno de estos bancos llevasen sus oficinas centrales a otros países o que sus partes constituyentes fueran compradas por empresas extranjeras, el banco no ha expresado opinión.

Todo lo cual puede ser descartado como la queja auto interesada de los desacreditados gatos gordos de Gran Bretaña. Pero incluso algunos financistas extranjeros con poco interés en Gran Bretaña o la City de Londres están observando asombrados, dado que ahora parece que el gobernador del Banco de Inglaterra no parece querer que ninguno de los bancos que él tiene a cargo regular, exista. La cúpula del Banco Central, dice el jefe de uno de los prestamistas más grandes del mundo, están “comportándose como chicos de clase media ( o lo que los estadounidenses llaman trabajadores de cuello blanco) que no pueden apreciar la totalidad de la situación. Mervyn King, agrega el banquero, tuvo una crisis difícil y ahora no tiene "ni idea" de lo que está haciendo. Para algunos, esta clase de ataques es evidencia de que el señor King y sus colegas finalmente están atacando al lobby de los bancos. Para otros es un juicio inestable sobre la institución ahora encargada de regular el centro de finanzas internacionales más grande del mundo.

Article link: http://www.economist.com/node/17363435?story_id=17363435&CFID=154317917&CFTOKEN=30204541

Desorden de personalidad fronterizo

Desorden de personalidad fronterizo

El desorden de personalidad fronterizo es una grave enfermedad mental caracterizada por una profunda inestabilidad en los estados de ánimo, relaciones interpersonales, auto-imagen y en el comportamiento. Esta inestabilidad frecuentemente afecta la vida familiar y laboral, los planes a largo plazo y la percepción individual de la propia identidad. Originalmente concebidos de estar al borde de la psicosis, las personas con esta enfermedad sufren un desorden en la regulación de sus emociones. Mientras que es menos conocida que la esquizofrenia o que el trastorno bipolar, este trastorno es más común, afectando a un 2% de la población adulta, mayoritariamente mujeres jóvenes. Existe una alta tasa de auto agresión física sin llegar a intentos de suicidio, así como también una tasa importante de intentos de suicidios y de suicidios llevados a cabo en casos severos. Los pacientes por lo general necesitan de mucha atención psiquiátrica y constituyen el 20% de las internaciones psiquiátricas. A pesar de todo, con ayuda, muchos mejoran con el tiempo y son capaces de llevar vidas normales.

Síntomas

Mientras que una persona con depresión o trastorno bipolar mantiene el mismo estado de ánimo por semanas, una persona con BPD (sus siglas en inglés) puede sufrir intensos ataques de ira, depresión y ansiedad que pueden durar algunas horas, a lo sumo un día. Estos ataques pueden estar asociados con agresión impulsiva, auto agresión, y abuso de drogas y alcohol. Las distorsiones cognitivas y la auto percepción pueden llevar a frecuentes cambios en objetivos a largo plazo, objetivos de estudios, trabajo, amistades, identidad de género y valores. A veces, los pacientes con BPD se ven a sí mismos como esencialmente malos y carentes de valor. Pueden sentirse injustamente no comprendidos o maltratados, aburridos, vacíos y desconocen quiénes son realmente. Tales síntomas son más agudos cuando las personas con BPD se sienten aisladas y carentes de apoyo social, lo cual puede resultar en desesperados intentos por no estar solos.

Las personas con BPD frecuentemente tienen patrones inestables en lo que se refiere a relaciones sociales. Mientras pueden desarrollar intensos pero tormentosos apegos, sus actitudes hacia la familia, los amigos y personas queridas puede cambiar abruptamente desde la idealización (gran admiración y amor) a la desvalorización (intenso odio y disgusto). De esa forma, pueden llegar a desarrollar un gran apego e idealizar a la otra persona pero cuando una mínima separación o conflicto sucede, cambian inesperadamente al otro extremo y acusan a la otra persona de no importarle en absoluto. Incluso con miembros de la familia, las personas con BPD son extremadamente sensibles a las objeciones, reaccionando con ira y malestar frente a separaciones tan sencillas como vacaciones, un viaje de negocios o un simple cambio de planes. Estos miedos de abandono parecen estar relacionados con dificultades en sentirse emocionalmente conectados con personas importantes cuando están físicamente ausentes, dejando al individuo con BPD sintiéndose perdido e insignificante. Las amenazas e intentos de suicidio pueden ocurrir junto con sensaciones de ira ante un abandono o decepción percibidos.

Las personas con este trastorno también exhiben otros comportamientos compulsivos, tales como derrochar la plata, comer en extremo y tener relaciones sexuales riesgosas. Este desorden suele darse junto a otros problemas psiquiátricos, particularmente el desorden bipolar, depresión, problemas de ansiedad, abuso de sustancias y otros desórdenes de la personalidad.

Tratamiento

Los tratamientos para personas con BPD han mejorado en años recientes. Las terapias individual y grupal son, al menos,  parcialmente efectivas en muchos pacientes. En los últimos 15 años, un nuevo tratamiento psicosocial denominado terapia del comportamiento dialéctica (DBT, por sus siglas en inglés) fue desarrollado específicamente para tratar a personas con BPD y esta técnica ha mostrado resultados alentadores en estudios de tratamiento. Los tratamientos farmacológicos son por lo general prescriptos basados en los síntomas específicos mostrados por el paciente. Los antidepresivos y  los estabilizadores del ánimo pueden ser de ayuda para el ánimo depresivo o inestable. Los medicamentos antipsicóticos también pueden ser utilizados cuando existen distorsiones en el pensamiento.

Recientes descubrimientos científicos

Aunque se desconoce la causa del BPD, se piensa que tanto los factores genéticos como ambientales juegan un rol importante en la predisposición de los pacientes a los síntomas y rasgos característicos del BPD. Estudios muestran que muchos, aunque no todos, los pacientes con BPD muestran una historia de abuso, negligencia o separación siendo niños. 40 a 71% de los pacientes con BPD reportan haber sido abusados sexualmente, por lo general por alguien no encargado de su custodia. Los investigadores sostienen que el BPD resulta de una combinación de vulnerabilidad individual respecto al stress ambiental, negligencia o abuso de ellos siendo pequeños y una serie de eventos que producen la aparición del desorden siendo adultos. Los adultos con BPD también tienen mayores posibilidades de ser víctimas de violencia, incluyendo la violación y otros delitos. Esto puede ser consecuencia tanto de ambientes nocivos como así también de la impulsividad y el escaso juicio a la hora de elegir compañeros y estilos de vida.

Los estudios de neurociencia patrocinados por el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH, por sus siglas en inglés) han revelado mecanismos cerebrales que explican la impulsividad, la inestabilidad emocional, la agresión, la ira y las emociones negativas que se encuentran en el BPD. Los estudios demuestran que las personas predispuestas a la agresión impulsiva tienen dañada la regulación de los circuitos neurales que modulan las emociones. La amígdala, una pequeña estructura con forma de almendra ubicada bien adentro del cerebro, es un componente importante del circuito que regula las emociones negativas. En respuesta a las señales enviadas por otros centros del cerebro que indican una amenaza percibida, forma miedo y excitación. Esto puede verse magnificado por el uso de drogas como el alcohol, o por el stress. Las áreas en la parte frontal del cerebro (área pre-frontal) actúan para desalentar la actividad de este circuito. Estudios recientes en base a imágenes del cerebro muestran que las diferencias individuales en la capacidad de activar regiones de la corteza cerebral prefrontal que supuestamente actúan en la actividad inhibitoria predicen la capacidad de suprimir las emociones negativas.

La serotonina, la norepinefrina y la acetilcolina son algunos de los neurotransmisores en estos circuitos que juegan un papel en la regulación de las emociones, incluyendo la tristeza, la ira, la ansiedad y la irritabilidad. Los medicamentos que aumentan la función cerebral de la serotonina pueden mejorar los síntomas emocionales en personas con BPD. Igualmente, los estabilizadores que son conocidos por aumentar la actividad del GABA, el neurotransmisor inhibitorio más importante del cerebro, pueden ayudar a las personas que experimentan cambios emocionales al estilo del BPD. Tales vulnerabilidades con sede en el cerebro pueden ser manejadas con intervenciones relacionadas con el comportamiento y medicación, de forma muy parecida a como la gente maneja la propensión  respecto a la diabetes o la presión arterial alta.

Perspectivas futuras

Los estudios que traducen los descubrimientos básicos acerca de la base neural del temperamento, la regulación del ánimo y la cognición en perspectivas clínicamente relevantes que tienen que ver directamente con el BPD representan un área en crecimiento en los estudios patrocinados por NIMH. La investigación también se encuentra en curso para probar la eficacia de combinar la medicación con tratamientos de la personalidad tales como el DBT, y midiendo el efecto del abuso infantil y otros tipos de stress en el BPD sobre hormonas cerebrales. Datos del primer estudio prospectivo y longitudinal del BPD, que comenzó a principios de los ’90, se espera que revele cómo el tratamiento influye en el desarrollo del desorden. También precisará exactamente factores ambientales y rasgos de la personalidad que predicen un resultado más favorable. El instituto también está colaborando con una fundación privada para atraer a nuevos investigadores en orden a desarrollar un mayor entendimiento y un mejor tratamiento para el BPD.

Article link: http://www.nimh.nih.gov/health/publications/borderline-personality-disorder-fact-sheet/index.shtml