domingo, 31 de julio de 2011

Las aventuras de Irán en América Latina

Las aventuras de Irán en América Latina

A medida que Estados Unidos continúa aislando a Irán a causa de su programa nuclear, el régimen islámico está llevando a cabo un contraataque por medio de su política exterior con profundas consecuencias estratégicas. El teatro estratégico militar entre Estados Unidos e Irán se ha expandido mucho más allá de Medio Oriente.

Bajo inmensa presión a corto plazo tanto de afuera como de adentro, el liderazgo iraní ha decidido perseguir una gran estrategia en los rincones más inesperados del planeta. Desde el África subsahariana hasta América Latina, Irán está vendiendo armas, ofreciendo ayuda e inversiones y demás, estableciendo un nuevo patrón en las relaciones Sur-Sur mientras lucha con lo que el presidente Mahmoud Ahmadinejad ha denominado "arrogancia occidental".

El logro más importante de Irán en América Latina son sus fuertes lazos con la Venezuela rica en petróleo y su floreciente amistad con la potencia emergente de Brasil. Esta apuesta de una mayor influencia en el patio trasero de Estados Unidos todavía no ha llevado a una confrontación directa. Pero con un acuerdo nuclear todavía irresuelto, la "conexión latina" de Irán bien puede significar un desafío poco bienvenido por la administración Obama.

La ofensiva “encantadora” de Irán


Encerrado por vecinos poco amigables, si no hostiles- la mayoría de ellos aliados de Estados Unidos- Irán se ha apoyado en una sutil diplomacia en su búsqueda de supervivencia nacional, aceptación regional y reconocimiento. Desde la Revolución Islámica en 1979, Irán se ha centrado en desarrollar lazos con dos potencias con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU: China y Rusia. En la situación posterior a la guerra de Irak- Irán, el creciente pragmatismo en política exterior de Irán, alentó a que sus líderes forjaran lazos más profundos con naciones en desarrollo como así también con los lucrativos mercados de Europa. Durante este período, Irán fortaleció sus lazos con gigantes asiáticos como India, Corea del Sur y Japón. A finales de los ’90, los reformistas iraníes ampliaron el círculo diplomático para incluir a Turquía y Venezuela.

Luego del 11 de Septiembre, Irán intensificó su experimentación en política exterior. Aunque cada vez más aislado de Occidente, Irán ha ganado significativas posiciones en sus relaciones cara a cara con los países en desarrollo. En su propio patio trasero, Irán ha fortalecido su posición en el Golfo Pérsico a través de una diplomacia agresiva con el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC, por sus siglas en inglés). Actualmente goza de fuertes lazos con Qatar y relaciones estables con Bahrein y Omán.

Irán también ha estado a la cabeza de los pronunciamientos retóricos, iniciativas y grandes acuerdos adoptados por el Movimiento de Países No alineados (NAM, por sus siglas en inglés) que abarca a la mayoría de la población mundial. En 2008, Irán fue anfitrión del 15 encuentro de ministros de relaciones exteriores del NAM, que incluyó a 118 países, 15 observadores y ocho organizaciones regionales e internacionales que acudieron al mega evento. La reunión concluyó con un pedido de apoyo para el programa nuclear de Irán. Irán será nuevamente anfitrión de la reunión del NAM en 2012. En África, Irán ha desarrollado fuertes lazos con Nigeria, Sudáfrica, Senegal y Kenya. A cambio de apoyo diplomático por parte de naciones africanas claves, especialmente en la Asamblea General de Naciones Unidas, Irán ha ofrecido importantes paquetes de ayuda, inversiones y transferencia de tecnología. Por ejemplo, Irán se ha convertido en uno de los principales importadores de té de Kenya, y un inversor importante en los sectores de infraestructura y energía de aquel país. Aparte de ofrecer ayuda humanitaria al menos 93 veces, Irán ha ayudado a mecanizar el sector agrícola de Zimbabwe.

Siguiendo los pasos de China y Rusia, Irán está cortejando agresivamente a los gobiernos de izquierda de América Latina, desafiando a Estados Unidos en su propio patio trasero. Uno de los frutos de la labor diplomática de Irán en América Latina fue el voto de Brasil y Venezuela en la junta de gobernadores de 35 miembros de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés). A fines de Noviembre de 2009, cuando el programa secreto de enriquecimiento iraní fue revelado, Brasil se abstuvo y Venezuela votó en contra de una resolución que pedía que Irán detuviera su enriquecimiento de uranio y congelara la construcción de su instalación nuclear cerca de Qom. En términos económicos, Venezuela es el mayor mercado de Irán en América Latina y Brasil es el mayor exportador del continente que tiene Irán.


La alianza Irán-Venezuela

La relación de Irán con Venezuela es similar a la que tiene con Siria en el medio oriente: una alianza estratégica reforzada por coincidencias ideológicas fundamentales y una floreciente interdependencia económica. Esta cooperación mutua penetra cada aspecto de la sociedad y el estado. Irán no sólo es un aliado político de Venezuela en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), sino que también se está convirtiendo en un importante inversor en la economía de aquel país y se está integrando cada vez más en el sector financiero y bancario.

Irán y Venezuela están lanzando iniciativas conjuntas en sectores tales como energía, agricultura, manufacturas, vivienda, e infraestructura. En 2007, los dos países anunciaron que estaban concluyendo un fondo conjunto de 2 billones de dólares para sus numerosos proyectos, incluyendo aquellos en Nicaragua, Bolivia y otros países amigos. Siendo ya un inversor importante en el proyecto conjunto del campo de petróleo de Ayacucho, por un valor de 4 billones de dólares, Irán aceptó en 2008 invertir 760 millones de dólares adicionales en el sector energético venezolano. En 2009, Venezuela, por su parte, accedió a invertir 760 millones en el campo de gas de Pars sur en Irán. A fines de Octubre de 2010, cuando las sanciones contra Irán comenzaron a hacer efecto sobre la economía de este país, Venezuela ofreció un paquete de inversión de 800 millones de dólares en el sector de gas del campo de Pars.

Debido a sus propias reservas domésticas limitadas disponibles para su programa nuclear, Irán ha ayudado activamente a Venezuela en la extracción de uranio. La fundación Carnegie estima que Venezuela dispone de 50000 toneladas de uranio sin extraer. Los lazos culturales y educativos también están mejorando con el establecimiento por parte de ambos países de un programa académico conjunto sobre el socialismo, la remoción de restricciones de visado, y el inicio de vuelos directos entre Caracas y Teherán.  Los hombres de negocios iraníes están yendo masivamente a Caracas, construyendo fábricas y estableciendo proyectos conjuntos.

El mismo sistema financiero de Irán aún no se ha desarrollado completamente- gracias a décadas de políticas económicas dirigidas por el estado y varias resoluciones de Naciones Unidas en contra del programa nuclear de Irán. Venezuela brinda una oportunidad perfecta para que Irán se embarque en numerosas transacciones financieras internacionales más allá de las restricciones impuestas por Washington y sus aliados. Los bancos iraníes ya están abriendo subsidiarias en Venezuela, tales como el Banco de Desarrollo Internacional en Caracas, una subsidiaria independiente del Banco de desarrollo de las exportaciones de Irán.

Mientras Venezuela fortalece la posición de Irán en la OPEP dominada por Arabia Saudita y en la Agencia Internacional de Energía Atómica dominada por Occidente, Irán ayuda a Venezuela a promover su agenda socialista en una región que es todavía escéptica del estilo antiestadounidense de Hugo Chávez. Globalmente, los dos países refuerzan la agenda estadounidense del otro.



La alianza Irán-Brasil


Los encuentros regulares de Chávez con Ahmadinejad se han vuelto una escena familiar en los medios internacionales. Pero la casi confabulación del mes de Noviembre entre el presidente Ahmadinejad y el presidente Lula Da Silva conmovió al mundo y sacudió a los políticos en Washington. El mensaje era claro: Las maniobras estratégicas de Irán en la región han entrado en una nueva fase de aumentar las relaciones sur-sur en vistas de la decadencia occidental.

La relación entre Brasil e Irán no es una alianza, dado que el grado y la extensión de la cooperación entre los dos países no es estratégicamente lo suficientemente profunda ni políticamente estrecha como lo es en una alianza. Pero el valor estratégico que tiene para ambos países es innegablemente grande. Mientras Irán busca relaciones con países influyentes que son favorables a su política nuclear y tienen voto en el Consejo de Seguridad de la ONU, Brasil está intentando jugar "la carta de Irán" para catapultarse a lo más alto de la jerarquía internacional. Para Brasil, el desarrollo de una relación especial con Irán aumentaría su participación en la cuestión de seguridad muy importante que ocupa las mentes de los estrategas más importantes del mundo. Esto gradualmente más fuerte el argumento de Brasil de una membresía permanente en el Consejo de Seguridad y mejoraría sus credenciales internacionales como una nueva, responsable y gran potencia capaz de resolver cuestiones internacionales pertinentes.

En Mayo de 2010, Brasil se unió a Turquía para lograr un acuerdo nuclear con Irán, la Declaración de Teherán, que pidió al régimen islámico que transfiera una parte de su material nuclear para que sea enriquecido en el exterior. Aunque Estados Unidos y sus aliados se mantuvieron al margen de este acuerdo, la declaración posicionó a Brasil en el centro de la disputa nuclear entre Irán y Occidente. Al oponerse a las sanciones contra Irán, y mediante su llamado para una resolución diplomática del conflicto, Brasil se ha convertido en un improbable garante de los derechos soberanos de Irán. Irán no podría pedir más. Irán eligió a Brasil y Turquía como sus mediadores principales en las próximas negociaciones nucleares que tendrán lugar este mes, probablemente en Turquía.

Brasil también está interesado en invertir en los vastos recursos naturales de Irán. En 2003, la compañía brasileña Petrobras obtuvo los derechos para explorar las amplias reservas iraníes fuera de la costa en el Golfo Pérsico. Al año siguiente, Petrobras firmó un acuerdo aun mayor con Irán para explorar en el Mar Caspio. Bastante pobre por décadas, el comercio entre los dos países ha aumentado recientemente- aunque gran parte de ese comercio ha sido en una relación comercial triangular con los Emiratos Árabes Unidos. Luego de una importante visita del Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil a Teherán en 2007, Irán anunció que incrementaría el comercio bilateral tanto como 10 billones de dólares. Actualmente, el comercio bilateral se encuentra en 1.3 billones.  



¿Cuestionando la doctrina Monroe?


La supremacía de Estados Unidos en el hemisferio occidental está lejos de haber terminado. Pero no está claro si Estados Unidos está contemplando alguna medida concreta de política exterior para contrarrestar las incursiones estratégicas chinas, rusas e incluso iraníes dentro de su propio patio trasero. Por otro lado, un nuevo estilo político se ha extendido por el continente americano. Contemplando el cambio en el orden económico global hacia una mayor multipolaridad, muchos países americanos están comenzando a diversificar su comercio y sus relaciones políticas más allá del continente. El sostenido crecimiento económico y la gradual y relativa decadencia de Estados Unidos, está inyectando una nueva sensación de confianza en los corazones de muchos líderes de izquierda en la región para explorar lazos con países de Asia, África y Europa. El ascenso de economías en los países ricos en petróleo en Medio Oriente y en Asia del este marca el comienzo de nuevas oportunidades para grandes países exportadores, gigantes de la agricultura y países ricos en recursos naturales como Brasil.

A pesar del gradual cambio de poder de Occidente a Oriente, ni Brasil ni Venezuela están alterando fundamentalmente sus orientaciones en política exterior. Chávez se encuentra bajo una inmensa presión para mejorar las condiciones económicas locales. Irán, por sí mismo, no puede proveerle a Venezuela todo lo que esta necesita. Brasil, mientras tanto, no pondría en peligro sus importantes lazos económicos con Estados Unidos y sus aliados. Sin embargo, el país más grande de América Latina se ha convertido en un actor fundamental en la creación de una solución diplomática sensata al explosivo conflicto en Medio Oriente, aunque resta por ver si la nueva presidente de Brasil Dilma Rousseff será tan proactiva como su predecesor en tratar de obtener un rol de Brasil en la resolución del callejón sin salida nuclear entre Occidente e Irán.

A fin de cuentas, Estados Unidos tiene suficiente influencia como para atenuar la creciente relación entre las potencias latinoamericanas e Irán. Pero también Estados Unidos está invirtiendo un considerable capital político en convencer a sus principales aliados europeos de aislar a Irán. Este esfuerzo diplomático tiene la consecuencia no deseada de forzar a Irán a buscar aliados en otra parte. Finalmente, entonces, Estados Unidos es en parte responsable porque Irán se aparezca en su patio trasero y desafíe la doctrina Monroe.

Article link: http://www.fpif.org/articles/irans_adventures_in_latin_america

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