domingo, 31 de julio de 2011

King juega a ser Dios

King juega a ser Dios

Cuando los banqueros centrales hablan de establecer tasas de interés, son famosos por su oscuridad. Pero no tanto cuando se trata de discutir sobre los bancos. En un discurso del 25 de Octubre en la reunión Buttonwood de The Economist atacó violentamente la actuación de los bancos antes de la crisis y criticó las nuevas propuestas Basel 3 por considerarlas muy laxas. Luego dijo lo que realmente pensaba, sosteniendo que " de todas las formas posibles de organizar al sistema bancario, la peor es la que tenemos en el presente". Las posibles soluciones incluyeron no sólo disolver a los bancos, sino también “eliminar la banca de reserva fraccional” – esto es la práctica centenaria de los bancos tomando depósitos a corto plazo y prestando la mayor parte de ellos en créditos a mayor plazo y con mayor riesgo. Habiendo dejado a las finanzas manejarse con sus propios dispositivos por una década el Banco de Inglaterra ahora parece querer rediseñarlos.

Lo cierto es que esto es mucho más divertido que modificar las tasas de interés 25 puntos básicos de vez en cuando. Pero dado que el Banco pronto asumirá la responsabilidad de regular a los prestamistas de la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, por sus siglas en inglés) es probable que la postura inflexible del señor King se vuelva profundamente controversial. Dentro del propio banco, parece haber una falta de unanimidad. El señor King, junto con Andy Haldane, el autor de varios trabajos imaginativos sobre finanzas, se inclina hacia el radicalismo. Se cree que Paul Tucker, un vicegobernador del banco quien estuvo involucrado en el diseño de las reglas Basel 3, es más pragmático, como así también Adair Turner, el Presidente de la Autoridad de Servicios Financieros, quien recientemente ha señalado que las nuevas reglas han dejado un buen balance.

El gobierno del Reino Unido ha sido bastante claro en el hecho de que no desea que los mayores bancos del país quiebren- incluso si esa es la recomendación de un comité de notables a quienes ha pedido revisar las reformas bancarias. Y fuera del Reino Unido ningún regulador importante está de acuerdo con el señor King. Esto incluye a las autoridades suizas, quienes también enfrentan el problema de tener bancos gigantes en una economía de tamaño mediano, las cuales recientemente rechazaron la reforma estructural de Credit Suisse y UBS a favor de una capa mayor de un supuesto “capital contingente” encima del nuevo régimen Basel 3.

Ese compromiso-que requiere que los bancos británicos asuman una cantidad mayor de deuda convertible- es a la vez sensato y el resultado que más probablemente se obtenga en este ataque existencial de Gran Bretaña acerca de sus bancos. Pero el señor King parece haberse acorralado a sí mismo. Si el comité de notables, cuyo criterio él mismo ha apoyado, llegase a recomendar una disolución de los bancos y el gobierno rechazara sus conclusiones, ¿podría King continuar como el regulador de los bancos?

Para los bancos, existe una amenazadora sensación de terror. El discurso del señor King estuvo repleto de referencias académicas pero, argumentan los banqueros, King ha mostrado poco conocimiento o interés acerca de lo que tengan que decir los bancos. Sólo uno de los bancos grandes de Gran Bretaña, HBOS, tuvo pérdidas que habrían sobrepasado los nuevos standards de capital Basel. En su discurso el señor King pareció rechazar este argumento inmediatamente, sosteniendo que las pérdidas reales son menos relevantes que las pérdidas eventuales que los bancos habrían sufrido de no haber intervenido el estado en las finanzas. El señor King menosprecia que exista una dependencia en los préstamos a corto plazo, pero no reconoce que dos de los grandes bancos británicos, Barclays y el rescatado Banco Real de Escocia, han cortado substancialmente su dependencia en préstamos a corto plazo y han acumulado reservas en efectivo, mientras que HSBC y Standard Chartered han tenido por mucho tiempo un exceso de depósitos sobre préstamos. Respecto a si importaría que alguno de estos bancos llevasen sus oficinas centrales a otros países o que sus partes constituyentes fueran compradas por empresas extranjeras, el banco no ha expresado opinión.

Todo lo cual puede ser descartado como la queja auto interesada de los desacreditados gatos gordos de Gran Bretaña. Pero incluso algunos financistas extranjeros con poco interés en Gran Bretaña o la City de Londres están observando asombrados, dado que ahora parece que el gobernador del Banco de Inglaterra no parece querer que ninguno de los bancos que él tiene a cargo regular, exista. La cúpula del Banco Central, dice el jefe de uno de los prestamistas más grandes del mundo, están “comportándose como chicos de clase media ( o lo que los estadounidenses llaman trabajadores de cuello blanco) que no pueden apreciar la totalidad de la situación. Mervyn King, agrega el banquero, tuvo una crisis difícil y ahora no tiene "ni idea" de lo que está haciendo. Para algunos, esta clase de ataques es evidencia de que el señor King y sus colegas finalmente están atacando al lobby de los bancos. Para otros es un juicio inestable sobre la institución ahora encargada de regular el centro de finanzas internacionales más grande del mundo.

Article link: http://www.economist.com/node/17363435?story_id=17363435&CFID=154317917&CFTOKEN=30204541

No hay comentarios:

Publicar un comentario