El gobierno de España
Empezando a preocuparse
Una vez más, España está en el centro de la crisis europea
Luego de 100 días en el gobierno, la luna de miel del gobierno de Mariano Rajoy ha terminado. El presidente del gobierno español ha perdido una importante elección regional. Los rendimientos de los bonos españoles están subiendo nuevamente. El 29 de Marzo pasado estaba convocada una huelga general de disgustados trabajadores españoles para protestar contra las reformas y los planes de austeridad del gobierno. España, la cuarta economía de la eurozona, se está convirtiendo nuevamente en su más grande dolor de cabeza.
El 25 de Marzo, el partido de centro-derecha de Rajoy, el Partido Popular (PP) confundió las consultas de opinión al perder el poder en Andalucía, la región más grande de España, a manos de los socialistas. El resultado es un golpe para el PP no sólo porque perdió un bastión muy importante. También sugiere que los votantes ansiosos y furiosos están perdiendo la paciencia con un gobierno que tan solo asumió hace cuatro meses. En las elecciones de Noviembre, el 46% de los andaluces votó por el PP. En la elección regional, ese porcentaje bajó al 41%, permitiendo a los socialistas llegar al poder (pero sólo con la ayuda de Izquierda Unida, dirigida por los comunistas, que tuvo un buen desempeño). En una elección separada en la pequeña región norteña de Asturias, el PP obtuvo un pobre tercer lugar. Los eufóricos simpatizantes de izquierda ya han aclamado el comienzo de una reacción contra el gobierno de Rajoy.
Los huelguistas tendrán en adelante mucho más por lo cual protestar. Un día después de la huelga general el Sr. Rajoy dará a conocer lo que probablemente será uno de los presupuestos más duros que se han visto en Europa desde el comienzo de la crisis del euro. Será “muy, muy austero”, prometió. (Tan austero que Rajoy esperó a difundirlo luego de las elecciones de Andalucía, esperando en vano ganar una región controlada por los socialistas desde hace treinta años).
El Sr. Rajoy tiene pocas opciones a resultar desagradable. La Unión Europea (UE) quiere que los gastos se reduzcan 20 billones de euros (27 billones de dólares) este año. Sin embargo, si España realmente quiere cumplir con los objetivos del déficit, la reducción puede ser aun mayor. Mientras el país entra en una espiral descendente de recortes de gastos, recesión, desempleo y caída de ingresos fiscales, algunos economistas señalan que el recorte total podría llegar a los 55 billones de euros. Esto es, 1166 euros por español.
Si el Sr. Rajoy sigue esa proyección, los gobiernos de España, central y regionales, deberán obtener recortes por 40 billones de euros este año, además de los 15 billones que fueron anunciados en Diciembre del año pasado. Su decisión de postergar el anuncio del presupuesto hasta después de las elecciones en Andalucía significa que la tarea mencionada deberá lograrse en ocho meses. Se espera que la economía se contraiga un 1.7% este año y el desempleo está en 23% de la fuerza laboral-y sigue aumentando. Los economistas españoles hablan de un esfuerzo “épico” o, simplemente, de “misión imposible”. Recortes salvajes se avistan en el futuro. El Sr. Rajoy señala, por ejemplo, que los ministerios deben hacer recortes en promedio de un 15%.
El Sr. Rajoy quiere seguir presionando, consciente de que la credibilidad de España está en juego. Pero algunos dirigentes colegas están perdiendo la fe en él. Olli Rehn, el comisionado económico de la UE y Mario Monti, primer ministro italiano, ya han expresado su preocupación. En el centro de sus preocupaciones se encuentra el déficit presupuestario de España. A comienzos de Marzo, el Sr. Rajoy anunció unilateralmente que el objetivo para 2012 sería del orden del 5.8% del PIB, un porcentaje bastante menor que el de 4.4% acordado previamente con la UE. En una reunión de los ministros de economía de la eurozona el 12 de Marzo pasado, Jean-Claude Juncker, el presidente del grupo de ministros de economía de la UE, fue fotografiado simulando ahorcar a su par español Luis de Guindos. Puede haber sido una broma, pero el mensaje subyacente era de irritación. En esa reunión, el gobierno español se comprometió a un objetivo de un déficit no mayor al 5.3%.
Esta cifra es menos severa que el 4.4% anterior, sin embargo el gobierno todavía tiene que reducir el déficit al 3% del PIB para finales de 2013, un ajuste de dos años más duro que en cualquier otro país de la eurozona. Además, el Sr. Rajoy había insistido anteriormente en que su objetivo de 5.8% era realista. ¿Esto implica que el nuevo objetivo no lo es? “Lograr ese objetivo en ocho meses parece imposible”, escriben Luis Garicano y Jesús Fernández Villaverde, dos académicos, en un comentario en un blog. El problema del Sr. Rajoy no es tanto el objetivo final sino el punto de partida. El año pasado, España superó su objetivo de 6% de déficit por 2.5 puntos porcentuales, sobre todo debido a la libertad de gasto de los gobiernos regionales.
La preocupación ahora es que el Sr. Juncker y sus amigos no sólo estén estrangulando al Sr. De Guindos sino también los intentos de recuperación de España. Ángel Labordas, del think-tank FUNCAS, cree que la austeridad prevista para este año le quitará un 2% al crecimiento de la economía.
No obstante, todavía hay algunos puntos a favor del Sr. Rajoy. El PP todavía controla 11 de las 17 regiones de España y tiene una amplia mayoría en el parlamento. Eso debería bastar para darle a España otros cuatro años de gobierno estable. Las exportaciones subieron en Enero un 3.9% en relación al mismo mes del año pasado. Una recesión menor a la esperada en Europa debería poder mantener el alza de las exportaciones. La deuda pública, aunque está creciendo, es baja en relación a los estándares europeos.
El Sr. Rajoy ha probado ser un enérgico primer ministro. Las reformas, junto a lo que le correspondió a España del trillón de euros prestado por el Banco Central Europeo a distintos bancos de la eurozona, están ayudando a lograr la consolidación del turbulento sistema bancario. Esta semana la fusión de de CaixaBank y Banca Cívica creó el mayor banco comercial de España. La nueva reforma laboral persuadirá, eso espera el gobierno, a que las empresas en problemas reduzcan salarios en lugar de despedir trabajadores, poniendo un freno al crecimiento del desempleo y al pago de beneficios sociales.
De la forma en que se lo vea, los españoles enfrentarán un año terrible. Ésa es otra razón para que el Sr. Rajoy lleve adelante su programa lo más rápido posible.
http://www.economist.com/node/21551520
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