miércoles, 11 de abril de 2012

El centrismo crédulo

Editorial



El centrismo crédulo



Por Paul Krugman



Entonces, ¿podemos hablar acerca del fenómeno Paul Ryan?



Y sí, me refiero al fenómeno, no al hombre Paul Ryan. El Sr. Ryan, presidente de la comisión de presupuesto de la Cámara de Representantes y autor de las últimas dos propuestas presupuestarias republicanas en el Congreso, no es alguien particularmente interesante. Es un moderno republicano extremista, un devoto de Ayn Rand que cree que la respuesta a todos los problemas es recortar impuestos a los ricos y recortar beneficios para los más pobres y la clase media.



No, lo que resulta interesante es el culto que ha crecido alrededor del Sr. Ryan- y en particular la forma en que los autoproclamados centristas lo han elevado a un ícono de la responsabilidad fiscal, e incluso ahora les cuesta alejarse de esa fantasía.



El culto a Ryan estuvo muy presente la semana pasada, luego de que el presidente Obama dijera lo obvio: la última propuesta republicana de presupuesto, una propuesta que ha sido apoyada ávidamente por Mitt Romney, es "un caballo de Troya"- esto es, es esencialmente un fraude. "Disfrazada como un intento de recortar el déficit, es mas bien un intento de imponer una visión radical en nuestro país”.



Algunos comentaristas reaccionaron escandalizados. El presidente estaba siendo grosero; estaba siendo partidista; estaba siendo un chico malo. Sin embargo, lo que Obama dijo sobre la propuesta de Ryan era absolutamente cierto.



De hecho, esa propuesta presenta muchos problemas. Pero uno puede entender el problema básico si entiende dos números: 4.6 trillones y 14 millones de dólares.



De estos, 4.6 trillones de dólares es la pérdida de ingresos fiscales en la próxima década que prevé el plan, como ha sido calculado por el organismo no partidista Centro de Políticas Fiscales. Estos recortes- que, a propósito son mayores de lo que pedían quienes querían volver permanentes los recortes de Bush- beneficiarían desproporcionadamente a los ricos, que daría al miembro promedio del 1 por ciento más rico un recorte de impuestos de 238.000 dólares al año.



No obstante, la propuesta de Ryan es exactamente lo que describió Obama: Una propuesta para negar los servicios de salud (y otros tantos servicios esenciales) a millones de estadounidenses, mientras llena de beneficios fiscales a las grandes empresas y a los ricos- todo esto sin poder reducir el déficit...Entonces, ¿por qué los centristas han salido a defender al Sr. Ryan?



Bueno, pregúntese a sí mismo lo siguiente: ¿Qué significa finalmente ser un centrista?



Podría significar apoyar a políticos que….por ejemplo, están dispuestos a buscar el apoyo demócrata para las leyes de reforma de salud que fueron diseñadas por los republicanos, o apoyar planes de reducción del déficit que se apoyan en el recorte de impuestos y en el aumento de los ingresos fiscales. Y, de acuerdo a esos parámetros, los centristas deberían estar colmando de apoyo a….Barack Obama.



Sin embargo, la imagen que tienen de sí mismos los centristas, y en gran medida su propia estrategia de publicidad, consiste en hacerse pasar por sujetos iluminados que están en el medio de los extremos de los dos partidos, que acercan a personas sensatas desde los dos partidos- incluso si estas supuestas personas sensatas no existen....



Y aquí entra el Sr. Ryan, un extremista del Partido Republicano, pero con modales moderados. Los “centristas” tenían que hacer creer que había republicanos sensatos, así que lo nominaron para el puesto…



Así, se puede ver el problema que enfrentan estos comentaristas. Si admiten que la crítica del presidente era cierta, estarían admitiendo que se dejaron usar por el Sr. Ryan...Más que eso, pondría en cuestión también todo su doble discurso centrista- ya que la moraleja de mi historia es que el Sr. Ryan no es el único emperador que resulta estar desnudo si se lo mira de cerca.



De ahí, los comentarios de escándalo, y los ataques sobre el presidente por ser “partidista”. Porque eso es lo que dice la gente en Washington para callar a alguien que está diciendo la verdad.



http://economistsview.typepad.com/economistsview/2012/04/paul-krugman-the-gullible-center.html

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